FUTURO DEL MUNDO

Tomás Friedmann: "En China ya existen 300 fábricas totalmente automatizadas con robots trabajando 6 horas, se recargan y reemplazan a miles de obreros; Uruguay debe prepararse para este cambio".

El reconocido analista internacional, visitó este martes 20 de enero los estudios de Cadena del Mar para desmenuzar los acontecimientos globales que marcan el inicio de este año 2026, desde la polémica intervención de Trump en Venezuela hasta el avance silencioso de China y las implicaciones para Uruguay y la región.

En entrevista con "La Mañana en Cadena" Tomás Friedmann ofreció un panorama amplio y detallado de un mundo en constante cambio.

Trump y Venezuela: un nuevo capítulo en la política internacional

Uno de los temas centrales abordados fue la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela bajo el liderazgo de Donald Trump: "Logró capturar a Maduro, pero no derribó el régimen. Hoy vemos cómo Delcy Rodríguez, Vicepresidenta del gobierno anterior, sigue gobernando bajo un acuerdo tácito con Washington. Para muchos venezolanos, parece que nada cambió”, señaló.

El analista destacó que, pese a la retórica de lucha contra el narcotráfico, la estrategia de Trump responde más a intereses económicos y geopolíticos: “Estados Unidos ya maneja parte de la producción petrolera venezolana y ha depositado fondos en Qatar como garantía para futuras inversiones. Esto demuestra que el objetivo no era solo cambiar líderes, sino consolidar influencia en la región”.

Sin embargo, el experto advirtió que esta intervención genera incertidumbre global: “El mundo está desconcertado. Por un lado, se celebra la caída de un dictador, pero por otro, queda la pregunta: ¿qué tipo de democracia o estabilidad puede surgir de este proceso?

Groenlandia y la nueva división del mundo

Otro tema clave fue el interés de Trump en Groenlandia, un territorio estratégico en el Ártico. Según el comunicador, esta región es vista como crucial para la seguridad nacional de EE.UU., especialmente ante posibles conflictos con Rusia y China.

No solo es vital para detectar ataques nucleares, sino también para asegurar rutas comerciales árticas. Sin embargo, su enfoque genera preocupación porque ignora la complejidad diplomática y cultural de los inuit, el pueblo originario de la isla”, comentó.

Friedmann también reflexionó sobre la división del mundo en cuatro bloques de poder: "Estados Unidos y América Latina; Rusia y Europa; China y Asia; e India como potencia emergente".

China: la potencia silenciosa que domina el mundo

El ascenso de China fue otro eje central de la conversación: "No necesita ser la primera potencia militar o tecnológica. Ya domina el comercio global y controla cadenas de suministro clave", indicó el entrevistado.

El analista también mencionó el impacto de la inteligencia artificial (IA) en esta nueva era “Ya está transformando industrias enteras. En China, hay 300 fábricas completamente automatizadas (sin humanos) donde robots supervisan otras máquinas; trabajan 6 horas y paran a cargarse".

"Esto plantea desafíos enormes para países como Uruguay, que deben adaptarse rápidamente para no quedarse atrás”, agregó.

Uruguay frente a los cambios globales

Sobre la posición de nuestro país en este contexto, Tomás Friedmann fue subrayó: “Tiene ventajas únicas, como su estabilidad económica y política, pero enfrenta desafíos estructurales. La falta de mano de obra calificada y la necesidad de reformar su sistema educativo son problemas urgentes si queremos competir en un mundo impulsado por la tecnología”.

El periodista destacó que la decisión del ex Mandatario, Lacalle Pou, y continuada por el Presidente Yamandú Orsi de mantener un dólar estable en 40 pesos ha sido clave para generar previsibilidad, aunque reconoció que esto limita ciertas políticas sociales.

El modelo económico actual prioriza la estabilidad, pero a largo plazo necesitamos diversificar nuestra economía y apostar por sectores innovadores, como la tecnología y la biotecnología”, aseguró.

Punta del Este: marca global y desafíos locales

Finalmente, Friedmann reflexionó sobre Punta del Este, considerándolo una marca global con enorme potencial. Sin embargo, alertó sobre la necesidad de mejorar infraestructura y servicios para sostener su crecimiento.

Es un destino excepcional, pero debe cuidar su reputación. Las redes sociales han vuelto más transparente la experiencia turística, y cualquier exceso en precios o deficiencias en servicios puede dañar su imagen internacional”, concluyó.