QUE VIAJE
Fraude: Programador informático detenido por robar 16 millones de millas a Aerolíneas Argentinas.
El sospechoso utilizaba una vulnerabilidad del sistema para emitir pasajes de lujo y financiar viajes internacionales. La maniobra, detectada por inconsistencias contables, generó un perjuicio económico que supera los 490.000 dólares.
Un programador argentino de 30 años, identificado como Juan Ignacio Veltri, fue detenido en la localidad de Tres de Febrero acusado de ejecutar una compleja estafa informática contra Aerolíneas Argentinas.

El joven, que trabajaba como desarrollador independiente, habría explotado una falla en el código del programa de fidelidad de la compañía para acreditarse millonarias cifras de millas a un costo insignificante.

Según la investigación liderada por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, el imputado logró emitir 65 pasajes, tanto para uso personal como para terceros, cubriendo rutas hacia destinos como Dubái, Roma y Miami.

La operatoria delictiva se extendió por más de un año y tenía como base un espacio que Veltri denominaba "La Cueva", desde donde manipulaba los valores de compra en el sistema de la aerolínea.
Se estima que, mediante esta alteración, el acusado obtuvo beneficios por un valor real de mercado cercano al medio millón de dólares, pagando apenas una fracción simbólica en pesos argentinos.
La detección del fraude se produjo cuando el área contable de la empresa advirtió discrepancias estructurales entre las millas emitidas y los ingresos registrados, lo que derivó en una auditoría técnica externa que confirmó la vulnerabilidad.
Durante el allanamiento a su domicilio, la Policía Federal Argentina secuestró equipos informáticos, discos rígidos y teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes técnicos para determinar el alcance total de las transacciones y la posible existencia de cómplices.
El detenido se negó a prestar declaración indagatoria y permanece bajo custodia mientras la justicia evalúa su procesamiento por defraudación a la administración pública.
El caso pone de relieve la creciente sofisticación de los delitos digitales y la necesidad de actualizar constantemente los protocolos de seguridad en las plataformas de servicios masivos.