FRAUDE REPRODUCTIVO
Test de ADN (Estados Unidos): un médico de fertilidad era el padre biológico de dos hermanas.
Una mujer y sus dos hijas demandaron al ginecólogo Dennis Lutz tras descubrir, mediante una prueba de ADN realizada en 2025, que el profesional habría utilizado su propio material genético durante tratamientos de fertilidad en la década de 1980 sin el consentimiento de la paciente.
Un caso que genera conmoción en Estados Unidos salió a la luz luego de que una prueba de ADN revelara que un reconocido médico especialista en fertilidad sería el padre biológico de dos mujeres concebidas mediante inseminación artificial hace más de cuatro décadas.

La demanda fue presentada contra Dennis Lutz, actual jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Dakota del Norte, por Jean Ann Nelson y sus hijas Tasheena Greaves y Janae Nelson Raymond.
Las demandantes sostienen que el profesional utilizó su propio semen para realizar los procedimientos de fertilidad sin informar ni obtener el consentimiento de la paciente.
Según la presentación judicial, Jean Ann Nelson recurrió a Lutz en la década de 1980 para someterse a tratamientos de fertilidad junto a su esposo, Warren Nelson.
El primer embarazo terminó en un aborto espontáneo, mientras que los procedimientos posteriores dieron lugar al nacimiento de sus dos hijas, en 1985 y 1986.
Durante años, la familia creyó que el médico había utilizado una combinación del semen del esposo con el de un donante anónimo, tal como les habría explicado en aquel momento.
Sin embargo, todo cambió en la víspera de Navidad de 2025, cuando Tasheena Greaves recibió los resultados de un análisis genético que identificó como padre biológico al propio Dennis Lutz.
"Empecé a llorar, ese era mi médico", recordó Jean Ann Nelson, hoy de 81 años.
Su hija Tasheena fue aún más contundente al rechazar cualquier vínculo con el profesional: "Sigue sin ser mi padre, es un farsante", expresó tras conocerse el resultado.
En su respuesta judicial, Lutz no negó haber aportado material genético, aunque sostuvo que la paciente había aceptado el uso de un donante anónimo y aseguró que actuó conforme a las prácticas médicas aceptadas en aquella época.
No obstante, especialistas consultados en el marco del caso cuestionaron esa defensa.
La profesora de Derecho Jody Madeira, experta en fraude reproductivo, afirmó que la práctica de mezclar el semen del esposo con el de un donante no aumentaba las probabilidades de que el niño fuera biológicamente del marido y calificó ese procedimiento como "engañoso" y "repugnante".
El abogado de la familia, Kellen Bubach, sostiene que el médico habría repetido esta práctica durante aproximadamente seis años y estima que las dos hermanas podrían tener al menos siete medios hermanos biológicos nacidos mediante procedimientos similares.
La demanda incluye cargos por fraude, agresión médica, incumplimiento del deber fiduciario y ocultamiento deliberado de la verdadera paternidad biológica.
Las demandantes reclaman una indemnización superior a los 50.000 dólares, además de un juicio por jurado.
El caso también puso bajo la lupa la continuidad laboral del profesional.
La Universidad de Dakota del Norte confirmó que inició el proceso para desvincular a Lutz, quien actualmente reside en Nuevo México y continúa desempeñándose como docente y jefe del departamento de Obstetricia y Ginecología.

Este episodio vuelve a exponer una problemática que ha salido a la luz en distintos estados estadounidenses.
De acuerdo con especialistas, más de medio centenar de médicos fueron acusados de utilizar su propio semen durante tratamientos de fertilidad sin consentimiento informado, una cifra que podría ser considerablemente mayor debido a acuerdos extrajudiciales y cláusulas de confidencialidad.
El tema cobró notoriedad internacional tras el documental "Our Father", estrenado por Netflix en 2022, que relató el caso del exmédico Donald Cline, identificado como padre biológico de más de 60 personas concebidas mediante inseminaciones realizadas sin conocimiento de las pacientes.