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Terremotos (Colombia): balances territoriales elevan a 254 los fallecidos y se anunció la activación de un volcán de lodo.

Equipos especializados continúan removiendo escombros mientras 195 personas permanecen oficialmente desaparecidas y miles de familias afrontan daños severos en viviendas, servicios e infraestructura. Durante la mañana de hoy martes debido al fuerte movimiento tectónico del día de ayer lunes 10 de agosto, causó la activación de un volcán en la vereda Molinillo, zona rural de San Pedro de Urabá, Antioquia.

Colombia atraviesa hoy martes 11 de agosto una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el Oeste del país durante la mañana de ayer lunes 10 de agosto.

Equipos de rescate, militares, bomberos y voluntarios concentran sus esfuerzos en Pereira, Cali y diferentes zonas de Chocó, donde las dificultades de acceso y comunicación todavía impiden conocer con exactitud la verdadera dimensión de la tragedia.

El Gobierno colombiano declaró a 2.595 la cantidad de lesionados y mantuvo en 195 el número oficial de personas desaparecidas.

Paralelamente, la suma de reportes territoriales llegó a contabilizar 254 víctimas fatales, por lo que las autoridades mantienen cautela ante cifras que continúan modificándose.

Pereira acumulaba 101 fallecidos y Cali otros 95 dentro de los balances locales, mientras comunidades de Chocó próximas al epicentro seguían parcialmente aisladas.

En paralelo, bases elaboradas por ciudadanos reunían cerca de 3.900 avisos de personas cuyo paradero no había podido ser confirmado, una cifra que no equivale al registro oficial de desaparecidos y que deberá depurarse a medida que se restablezcan las comunicaciones.

La destrucción material también adquirió una escala considerable.

El relevamiento nacional daba cuenta de 1.136 viviendas completamente destruidas, mientras Pereira registraba al menos 58 edificios colapsados y Cali otros 40.

Ambas ciudades adoptaron restricciones nocturnas para prevenir saqueos y proteger las áreas más golpeadas; en Pereira, además, se limitó parcialmente la circulación de vehículos particulares con el objetivo de facilitar el desplazamiento de ambulancias, fuerzas de seguridad y maquinaria pesada.

Chocó concentra una de las mayores preocupaciones debido a la complejidad de llegar a poblaciones rurales cercanas al origen del sismo.

Existen comunidades con interrupciones de energía, comunicaciones y servicios básicos, mientras algunos puntos únicamente pueden alcanzarse por río, selva o vía aérea.

Esta condición podría retrasar durante varios días la consolidación del balance definitivo.

La conectividad también permanece seriamente comprometida.

Los aeropuertos de Quibdó, Pereira, Manizales, Armenia, Cartago y Buenaventura sufrieron afectaciones que obligaron a suspender operaciones, mientras distintas carreteras presentan daños y bloqueos.

Las dificultades logísticas complican tanto el traslado de heridos como el ingreso de alimentos, agua, medicamentos y equipos especializados.

A esta sucesión de emergencias se agregó durante la mañana de hoy martes la activación de un volcán de lodo en la vereda Molinillo, zona rural de San Pedro de Urabá, Antioquia.

La corriente fangosa alcanzó áreas de cultivo y dejó animales, principalmente ganado, atrapados a su paso.

Hasta las últimas actualizaciones no se habían reportado personas lesionadas ni viviendas destruidas, aunque organismos de socorro restringieron el ingreso y comenzaron a evaluar el alcance de las afectaciones.

La Dirección de Gestión del Riesgo de Antioquia, Bomberos y autoridades municipales mantienen un seguimiento permanente del fenómeno y dispusieron evacuaciones preventivas en sectores próximos.

Aunque su aparición ocurrió un día después del poderoso terremoto, no existe hasta ahora una confirmación científica de que ambos episodios estén relacionados; la eventual influencia de la actividad sísmica permanece bajo evaluación técnica.

Los denominados volcanes de lodo tampoco son volcanes magmáticos: responden al ascenso de materiales arcillosos, agua y gases sometidos a presión en el subsuelo.

Las autoridades de San Pedro de Urabá solicitaron a los habitantes que eviten acercarse al área afectada y permanezcan atentos ante cualquier nueva manifestación.

La región conoce este tipo de fenómenos geológicos y mantiene diversos diapiros de lodo, por lo que los equipos especializados reforzaron la observación preventiva mientras continúa, simultáneamente, la respuesta por las consecuencias del terremoto.

Mientras la asistencia internacional comienza a movilizar recursos, la prioridad permanece debajo de los escombros.

Colombia afronta así una nueva noche marcada por los operativos de búsqueda, las réplicas y ahora también por la vigilancia de este fenómeno de lodo en Antioquia, con un panorama que continúa evolucionando hora tras hora.

Imágenes: Colombia Oscura + El Espectador.

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