CONTROL MIGRATORIO
Proyecto Tucson 5 (Estados Unidos): seguridad fronteriza, migración y territorios sagrados.
Washington sostiene que la barrera permitirá combatir a los carteles y reducir el tráfico de drogas, mientras la comunidad indígena advierte sobre el impacto cultural de las obras.
La disputa expone nuevamente las dificultades de Estados Unidos para equilibrar sus objetivos de control fronterizo con los derechos de las comunidades indígenas.
La zona donde se desarrollan las obras forma parte de un sector fronterizo extenso y de difícil acceso.
Para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, el muro permitirá reducir las posibilidades de actuación de organizaciones criminales y facilitará las tareas de vigilancia.
Las autoridades también argumentan que el cierre de estos corredores puede disminuir los riesgos que enfrentan los migrantes que intentan atravesar el desierto.
La Nación Tohono O’odham, en cambio, considera que el problema no puede reducirse a una cuestión de seguridad.
Para sus autoridades, el trazado de la infraestructura amenaza lugares que forman parte de su patrimonio cultural y espiritual.
La controversia adquiere además una dimensión territorial particular porque la frontera internacional atraviesa históricamente el territorio de este pueblo indígena.
De esta manera, determinadas comunidades y espacios de importancia cultural quedaron separados entre Arizona y Sonora.
Mientras la Justicia no disponga la suspensión de las obras, el Gobierno estadounidense mantiene su decisión de avanzar con los aproximadamente 100 kilómetros de barrera previstos.