SOBREVIVIENTE

El preso más anciano (Estados Unidos): con 101 años fallece tras sobrevivir a 8 condenas a muerte.

Francis Clifford Smith pasó más de siete décadas privado de libertad y recibió ocho fechas de ejecución que finalmente fueron suspendidas. Siempre sostuvo que era inocente del asesinato por el que fue condenado en 1950.

El encarcelado más longevo falleció en junio de 2026 a los 101 años y medio, después de pasar más de siete décadas vinculado al sistema penitenciario estadounidense.

Su historia quedó marcada por ocho condenas a muerte que nunca se ejecutaron y por las dudas que surgieron con el tiempo sobre el proceso que lo llevó a prisión.

Smith tenía 25 años cuando fue acusado del asesinato de Grover Hart, vigilante nocturno de un club náutico de Connecticut.

Otro hombre detenido con él llegó a un acuerdo con la Fiscalía y declaró en su contra. Smith fue condenado por asesinato en primer grado, aunque siempre negó haber cometido el crimen.

Con los años aparecieron elementos que debilitaron aquella condena: algunos testigos se retractaron, otro preso confesó el homicidio y hasta un policía que había participado en el interrogatorio expresó dudas.

El mayor Leo Carroll llegó a señalar ante la Junta de Indultos que ni siquiera podía asegurar que Smith hubiera estado presente cuando ocurrió el asesinato.

Smith recibió ocho fechas de ejecución, pero todas fueron suspendidas.

Finalmente, en 1954, la pena capital fue conmutada por cadena perpetua.

Pasó gran parte de su vida en la prisión estatal de Osborn, Connecticut, donde se ganó el apodo de “el hombre de los pájaros de Osborn” porque guardaba pan para alimentar aves dentro del establecimiento.

Su vida tras las rejas tuvo breves interrupciones. En 1967 escapó y fue capturado 12 días después.

En 1975 obtuvo libertad condicional, pero regresó a prisión unos diez meses más tarde tras ser detenido por un hurto menor y posesión de un arma.

Durante años rechazó nuevas posibilidades de libertad condicional.

Recién en 2020 fue autorizado a cumplir una modalidad supervisada y trasladado a una residencia para personas mayores vinculada al sistema penitenciario.

Su caso también reflejó el envejecimiento de la población carcelaria estadounidense.

Un estudio de 2025 indicó que la cantidad de presos de 55 años o más aumentó casi 400% entre 1991 y 2021, mientras que para 2030 al menos un tercio de la población penitenciaria podría superar los 50 años.

Especialistas advierten que décadas de encarcelamiento pueden acelerar el deterioro físico y cognitivo, generando necesidades médicas que muchas prisiones no están preparadas para atender.

Por eso, investigadoras como Stephanie Prost, de la Universidad de Louisville, plantean alternativas como libertad condicional o liberaciones humanitarias para determinados presos de edad avanzada.

Smith pasó sus últimos años en 60 West, un centro de cuidados prolongados, donde recibió atención permanente.

Falleció mientras dormía y posteriormente fue cremado.

Así terminó la vida de un hombre que sobrevivió a ocho intentos de ejecución y llegó a los 101 años sin que las dudas sobre su culpabilidad desaparecieran por completo.