REPOBLACION INMINENTE
Ciudad fantasma (Escocia): busca nuevos habitantes por baja población.
Greenock necesita cientos de nuevos residentes cada año para mantener estable su población. El desafío es atraer personas, pero también crear las condiciones para que quieran quedarse.
La despoblación convirtió a Greenock, en Escocia, en una ciudad que busca reconstruir su futuro con la llegada de nuevos habitantes.
El municipio considera que la inmigración puede ayudar a frenar la pérdida de población, aunque persiste una dificultad central: generar suficientes oportunidades de empleo.
Inverclyde cuenta actualmente con unos 78.000 habitantes, alrededor de 22.000 menos que en 1981, y las proyecciones anticipan una nueva caída del 16% en las próximas dos décadas.
La llegada de migrantes ya está transformando la comunidad.
Nuevos comercios se instalaron en la ciudad y personas procedentes de Ucrania, Afganistán, Irán, Siria y otros países comenzaron a integrarse mediante visados laborales o programas de refugio.
Sin embargo, Greenock también arrastra las consecuencias de su declive industrial, con pérdida de empleos, menos actividad comercial y servicios insuficientes.
Esa situación genera dudas sobre cómo incorporar laboralmente a nuevos residentes cuando parte de la población local también enfrenta dificultades para conseguir trabajo.
El municipio apuesta por sectores como la actividad marítima, las energías renovables y la defensa, además de impulsar viviendas, renovación de escuelas y recuperación de edificios abandonados.
Algunas experiencias muestran que la integración es posible.
Un refugiado sirio que llegó en 2018 sin hablar inglés logró incorporarse a la comunidad y actualmente trabaja como instructor en un gimnasio local.
El desafío de Greenock, entonces, no es solamente atraer población, sino crear las condiciones económicas y sociales necesarias para que quienes lleguen puedan quedarse y construir allí su futuro.