UNA OPORTUNIDAD INESPERADA
Matías Santoianni: "Agradecido a Nico Vázquez, que me cambió la vida".
Tras permanecer dos años alejado de los escenarios por la falta de ofertas laborales, el actor se incorporó al éxito teatral de Rocky. A sus 52 años, destaca la importancia de este nuevo comienzo y la solidez del equipo de trabajo liderado por su colega.
El actor Matías Santoianni atraviesa un proceso de revitalización profesional al integrarse al elenco de la obra Rocky, que se presenta en el teatro Lola Membrives.

Luego de un periodo de veinticuatro meses sin actividad en el medio, situación que pudo sobrellevar gracias a ahorros personales y un profundo proceso de introspección, el intérprete recibió la convocatoria de Nicolás Vázquez para sumarse a la producción más vista de la cartelera porteña.

En esta nueva etapa, Santoianni asume el desafío de interpretar dos personajes distintos, Miguel y el Sr. Gazzo, lo que marca su retorno triunfal a la exposición pública y al ritmo de la calle Corrientes.

La oportunidad surgió a partir de una recomendación de un amigo en común, ante la cual Vázquez cumplió su palabra de integrarlo al equipo apenas se produjo una vacante.
Santoianni describió este regreso como un cambio de vida fundamental a sus 52 años, resaltando no solo la calidad humana del grupo de trabajo, sino también el nivel de excelencia en la producción, que compara con los estándares que vivió en sus años de mayor éxito junto a Sandro.
“Nico Vázquez me cambió la vida a los 52 años ¿Cómo no le voy a estar agradecido? Si me dio la posibilidad de volver a trabajar, de reencontrarme con la profesión, de darme un lugar en la Calle Corrientes", aseveró el ex Gasoleros.
El actor manifestó sentirse conmovido por el reconocimiento de sus pares y la posibilidad de reencontrarse con su vocación en un contexto económico complejo para el sector cultural.
Más allá de lo estrictamente laboral, este presente encuentra al artista en un momento de gran madurez y sensibilidad personal.
Durante sus declaraciones, hizo hincapié en que el tiempo de inactividad le permitió valorar las cosas simples, como el tiempo con su pareja y sus afectos cercanos, tras haber sufrido la pérdida de pilares fundamentales en su vida, como sus padres y su amigo Alberto Martín.
A pesar de haber sentido temor inicial ante la magnitud del proyecto, la seguridad brindada por sus compañeros le permitió consolidarse en un espectáculo que hoy define como su lugar de felicidad absoluta.
El futuro de Santoianni parece proyectarse con renovado optimismo, con el deseo de permanecer en la exitosa estructura de Rocky tanto tiempo como sea posible.
Si bien no descarta un eventual regreso a la televisión, su prioridad actual reside en la estabilidad y el buen trato que ha encontrado en la producción teatral.
Esta reinvención profesional no solo asegura su continuidad en el medio artístico, sino que también funciona como un testimonio de resiliencia dentro de una industria que suele ser esquiva con los actores de su generación.