SALUD MENTAL
Psic. Rubén González: "El fin del duelo es cuando aceptas una realidad".
El profesional abordó los complejos procesos psicológicos de transitar una pérdida y cómo las herramientas tecnológicas o los objetos simbólicos pueden estancar a una persona en el sufrimiento crónico. La necesidad imperiosa de mantener el vínculo afectivo con un ser querido que ha fallecido resulta comprensible, pero los especialistas advierten que la no aceptación de la ausencia física puede cronificar el dolor y derivar en patologías afectivas.
El abordaje de las pérdidas afectivas y las diversas maneras en que las personas gestionan el dolor centraron el espacio de análisis profesional en "La Mañana en cadena" de Cadena del Mar (106.5 F.M.)
El psicólogo Rubén González participó de su espacio habitual de los martes para reflexionar sobre los límites entre el recuerdo saludable y el estancamiento emocional tras la muerte de un familiar.
El especialista explicó que el proceso inicial suele ser complejo debido a que "muchas veces entramos al principio de un duelo en una etapa de negación" ante la dificultad de asimilar la pérdida.
En este sentido, remarcó que el verdadero objetivo de este proceso se alcanza con la resignificación del dolor y afirmó categóricamente que "el fin del duelo es cuando aceptas una realidad".
La conversación analizó cómo el cine actual refleja el uso de inteligencias artificiales o clonaciones robóticas para intentar llenar el vacío de personas fallecidas, algo que el profesional calificó como un riesgo de "alienación".
González sostuvo que recurrir a estos mecanismos de sustitución artificial suspende la evolución natural del proceso y sentenció que "mi hijo es insustituible, no hay clon que valga".
Respecto al apego prolongado a las pertenencias del fallecido, el psicólogo advirtió que "si estás con esas prendas de vestir y estás mirando las fotos durante un tiempo prolongado, ya entras en una etapa de autosufrimiento".
Finalmente, el profesional diferenció estas conductas de la costumbre de portar alianzas o relojes heredados, aclarando que "llevar el anillo que llevaba tu padre o un reloj o una cosa así" constituye una carga simbólica que no necesariamente es patológica.
Imagen ilustrativa Cadena del Mar.