TECNOLOGÍA

Lo más insólito (Redes): que puede afectar al Wi-Fi y cómo mejorar la señal en tu casa.

Aunque muchas personas culpan a la empresa de internet cuando la conexión es lenta, especialistas explican que distintos objetos cotidianos e incluso las condiciones climáticas pueden interferir con la señal inalámbrica. Con algunos cambios simples es posible mejorar notablemente el rendimiento de la red.

El Wi-Fi se ha convertido en una tecnología indispensable para el trabajo, el estudio y el entretenimiento, pero su funcionamiento puede verse afectado por factores que muchas veces pasan desapercibidos.

Desde un horno microondas hasta una pecera o un gran espejo, diversos elementos presentes en el hogar pueden reducir la intensidad de la señal y provocar cortes o una navegación más lenta.

Alex Hills, considerado uno de los pioneros del Wi-Fi por haber desarrollado una de las primeras grandes redes inalámbricas en la Universidad Carnegie Mellon durante la década de 1990, denomina a estos elementos "los chicos malos de la radio": objetos o situaciones que interfieren con la transmisión de las ondas utilizadas por las redes inalámbricas.

Uno de los casos más conocidos es el de los hornos microondas.

Estos electrodomésticos utilizan la frecuencia de 2,4 GHz, la misma banda en la que funcionan muchas redes Wi-Fi y dispositivos Bluetooth.

Si el microondas presenta desgaste o pequeñas fugas de radiación al funcionar, puede generar interferencias temporales que afecten la conexión, especialmente en redes antiguas que todavía utilizan exclusivamente esa frecuencia.

Actualmente, muchos routers modernos trabajan también en la banda de 5 GHz o incluso en 6 GHz, reduciendo considerablemente este inconveniente.

Aun así, los especialistas recomiendan instalar el router lejos de electrodomésticos que generen interferencias electromagnéticas.

Otro enemigo inesperado del Wi-Fi es el agua.

Las moléculas de agua absorben parte de la energía de las ondas de radio, por lo que un acuario ubicado entre el router y los dispositivos puede disminuir notablemente la intensidad de la señal.

El mismo fenómeno puede producirse con paredes gruesas de hormigón, ladrillo o piedra, materiales que dificultan el paso de las ondas inalámbricas.

Los espejos y grandes superficies metálicas también representan un obstáculo.

Al igual que ocurre con la luz, las ondas de radio pueden reflejarse en estas superficies, modificando su trayectoria y generando zonas con poca o nula cobertura dentro de la vivienda.

Incluso las condiciones meteorológicas pueden afectar el servicio.

Si bien la lluvia normalmente no perjudica el Wi-Fi doméstico, fuertes nevadas, tormentas intensas o temperaturas extremas pueden dañar la infraestructura de telecomunicaciones, afectar enlaces satelitales o provocar cortes en el suministro eléctrico, reduciendo la calidad de la conexión.

Además, durante episodios de mal tiempo suele aumentar el consumo simultáneo de internet dentro de los hogares, lo que también puede provocar una sensación de lentitud debido al mayor uso de la red.

Cómo mejorar la señal del Wi-Fi

Los especialistas recomiendan algunas medidas sencillas que pueden optimizar el rendimiento de la red inalámbrica:

Colocar el router en un lugar céntrico de la vivienda.

Ubicarlo en una posición elevada y libre de obstáculos.

Mantenerlo alejado de microondas, televisores y grandes superficies metálicas.

Evitar instalarlo detrás de muebles o junto a paredes de hormigón.

Utilizar la banda de 5 GHz cuando sea posible para reducir interferencias.

Incorporar repetidores o sistemas Wi-Fi Mesh en viviendas grandes o con varias plantas.

Con una correcta ubicación del router y una distribución adecuada de los dispositivos, es posible mejorar significativamente la velocidad y la estabilidad de la conexión sin necesidad de contratar un plan de internet más costoso.