Día Internacional de la Mujer

Entre sirenas y rescates: la historia de vocación de la bombero Valentina Freitas.

La funcionaria de 26 años integra el destacamento de Maldonado desde hace tres años. En diálogo con Cadena del Mar describió cómo es la rutina dentro del cuartel, la adrenalina de cada salida y el crecimiento de la presencia femenina en la institución.

Valentina Freitas, integrante del destacamento de Bomberos de Maldonado, tiene 26 años y lleva tres años dedicada al trabajo operativo en emergencias.

Durante una entrevista con Cadena del Mar relató cómo descubrió su vocación dentro del servicio y qué implica la dinámica diaria en el cuartel.

“Las guardias son de 24 horas y estamos disponibles para cualquier tipo de intervención: incendios, accidentes de tránsito, rescates o situaciones que requieran nuestra presencia”, explicó.

La rutina comienza cada mañana con una revisión completa del equipamiento, una instancia clave para garantizar la respuesta inmediata cuando surge una emergencia. “A primera hora controlamos que todo esté en condiciones: herramientas, vehículos y equipos de protección. Después simplemente quedamos atentos a los llamados y cuando llega uno salimos enseguida”, detalló.

Freitas explicó que su vínculo con esta actividad surgió recién cuando ingresó a la institución. Antes de iniciar el proceso de selección no tenía un conocimiento profundo del trabajo, pero rápidamente entendió que se trataba de una tarea que la motivaba.

“Cuando entré fue que me di cuenta de que esto realmente era vocación. Hasta ese momento no conocía demasiado la profesión, pero una vez adentro entendés lo importante que es lo que hacemos”.

El ingreso exige atravesar distintas etapas de evaluación que combinan exigencia física y controles de aptitud. “Hay pruebas como correr, subir cuerdas o realizar saltos. Después vienen los exámenes médicos y una evaluación escrita. Es un proceso que busca asegurar que estés preparado para las exigencias del servicio”.

Cada salida del cuartel tiene una carga emocional particular, aunque la formación permite concentrarse rápidamente en la tarea. “Cuando vas rumbo a una emergencia sentís mucha adrenalina porque no sabés exactamente qué vas a encontrar. Pero en cuanto llegás al lugar te enfocás en trabajar y hacer lo que corresponde”.

Una vez finalizada la intervención, el equipo suele analizar lo ocurrido durante el regreso al destacamento. “Después comentamos cómo fue la situación, repasamos lo que pasó y también vemos cómo se siente cada uno. Ese intercambio con los compañeros es importante”.

Dentro del cuartel, Freitas describe un ambiente marcado por el compañerismo y la confianza construida a lo largo de las guardias compartidas. “Pasamos muchas horas juntos y eso genera un vínculo muy fuerte. En el momento de salir todos somos parte del mismo equipo”.

En el Destacamento de Maldonado se desempeñan actualmente 3 funcionarias en tareas operativas, mientras que en nuestro departamento la cifra ronda en 5. Para la joven, la convivencia dentro del cuartel es similar a la de una familia de trabajo.

“Yo siempre lo vivo como si fueran mis hermanos. Como en cualquier trabajo puede haber diferencias, pero cuando toca actuar estamos todos enfocados en lo mismo”.