'LO MEJOR' AGOTA

“Elección Perfecta”: Premio Nobel analizó límites de la felicidad.

En tiempos donde las personas tienen acceso a infinitas opciones para consumir, trabajar, relacionarse o vivir, las ideas de Simon -referente de la psicología cognitiva- recuperan actualidad por una conclusión que atraviesa la vida cotidiana: perseguir constantemente “la mejor opción” puede terminar generando más frustración que bienestar.

Una teoría desarrollada por Herbert Simon cuestionó la llamada “maximización”, una tendencia basada en intentar encontrar siempre la alternativa perfecta antes de tomar cualquier decisión.

Según sostenía el investigador, esa búsqueda permanente suele ignorar un elemento fundamental: el costo mental de analizar, comparar y dudar sin límites.

Frente a esa lógica, el académico propuso otro enfoque: lo denominó “satisficing”, un término construido a partir de las palabras inglesas satisfy y suffice, utilizado para describir la capacidad de elegir algo suficientemente bueno y continuar adelante sin quedar atrapado en la obsesión por optimizar cada aspecto de la vida.

Simon argumentaba que los seres humanos no pueden evaluar realmente todas las posibilidades disponibles.

Las alternativas son demasiadas, la información nunca es completa y la mente funciona mediante atajos para resolver decisiones cotidianas.

Por eso, entendía que buscar incesantemente “lo mejor” no necesariamente conduce a "mejores" resultados.

La filosofía que desarrolló también se reflejaba en sus hábitos personales:

Según recordó su hija Katherine, el Nobel simplificaba deliberadamente muchas elecciones diarias para conservar energía mental en aquello que consideraba importante.

Usaba siempre la misma marca de medias, tenía una única boina negra comprada en la misma mercería europea, desayunaba avena, media toronja y café solo, y vivió durante 46 años en la misma casa.

Lo mejor es enemigo de lo bueno” era una de las ideas que guiaban su forma de vivir.

El matemático John Allen Paulos utilizó un experimento teórico para explicar el mismo principio aplicado a las relaciones sentimentales:

Su planteo sugería conocer primero una parte de las posibles parejas para comprender qué se busca y luego comprometerse con la primera persona que supere claramente ese estándar.

La conclusión era contundente: seguir buscando indefinidamente aumenta las posibilidades de perder una buena opción o incluso terminar sin ninguna.

Investigaciones posteriores sobre el comportamiento humano reforzaron las intuiciones de Simon.

Los estudios detectaron que quienes buscan constantemente la mejor alternativa suelen sentirse menos satisfechos con sus decisiones, experimentan más arrepentimiento y mantienen comparaciones permanentes con los demás.

En contraste, quienes establecen un criterio razonable sobre qué consideran suficiente logran convivir con mayor tranquilidad respecto a las decisiones tomadas.

La discusión adquirió todavía más relevancia con el crecimiento de las redes sociales, las aplicaciones de citas y las plataformas digitales, donde la comparación parece infinita.

La posibilidad de observar permanentemente estilos de vida ajenos alimenta la sensación de que siempre existe algo mejor esperando detrás de la próxima elección.

El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, reconocido por desarrollar el concepto de “flujo”, resumió esa idea con otra perspectiva: cuando una persona deja de gastar energía preguntándose constantemente cómo debería vivir y se compromete con una decisión, libera atención mental para vivir plenamente la experiencia presente.

Para Simon, el verdadero riesgo nunca fue la falta de opciones, sino el exceso de ellas.

Su propuesta, décadas después, continúa planteando un desafío incómodo para la vida moderna: aceptar que, muchas veces, lo “suficientemente bueno” puede ser exactamente valorar y convivir con "lo que hace falta".

Imágenes: Cadena del Mar

Información (base): New York Times + Praise George.