CIFRAS
Violencia infantil (Uruguay): registraron más de 2.500 nuevas situaciones de agresión hacia menores en el último año.
El Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (SIPIAV) advirtió que el 70 % de los casos son de carácter reiterado. Los datos indican que el maltrato emocional y la negligencia son las formas más frecuentes de agresión, afectando principalmente a adolescentes de entre 13 y 17 años en sus entornos de convivencia.
Un total de 2.536 nuevas situaciones de violencia hacia niños, niñas y adolescentes fueron registradas y atendidas durante el periodo 2025 en todo el país.
El reporte presentado por el SIPIAV establece un promedio de siete intervenciones diarias, lo que elevó a 7.381 el total de actuaciones del sistema de protección en el último año.
La directora del organismo, María Elena Mizrahi, señaló que si bien ha mejorado la capacidad de detección, el gran desafío actual radica en el seguimiento a largo plazo y la reparación del daño.
De acuerdo al desglose por edades, el 44 % de los casos involucra a adolescentes de entre 13 y 17 años, seguidos por el tramo de 6 a 12 años con un 36 %.
En cuanto a las modalidades de agresión, el maltrato emocional encabeza la lista con el 38 %, seguido por la negligencia con un 24 % y la violencia sexual con un 18 %.
El informe alerta sobre la cronicidad del fenómeno, revelando que el 57 % de las situaciones son crónicas, mientras que apenas el 13 % corresponde a episodios aislados.
La violencia sexual presenta un marcado componente de género, ya que el 76 % de las víctimas en esta categoría son niñas y adolescentes mujeres.
Respecto a los agresores, el estudio indica que el 40 % de las situaciones son provocadas por varones (padres o parejas de las madres), mientras que las madres representan el 36 %.
Un dato que preocupa a las autoridades es que solo el 20 % de las víctimas logra reconocer de forma consciente que está atravesando una situación de violencia.
La mayoría de los eventos ocurren en contextos de convivencia, lo que dificulta que el menor visualice el problema como una agresión externa.
El SIPIAV subrayó que la violencia estructural hacia la infancia sigue siendo un fenómeno invisibilizado que requiere un abordaje integral para su prevención definitiva.