turismo itinerante
Punta del Este: polémica por motorhome en la rambla termina con dura crítica de un visitante brasileño.
El caso de un turista que cuestionó controles municipales volvió a poner en discusión las restricciones vigentes en Punta del Este, donde está prohibido instalar o pernoctar en casas rodantes fuera de zonas habilitadas.
Un episodio registrado en la zona de Playa Brava, en Punta del Este, volvió a colocar en el centro del debate la convivencia entre el turismo itinerante y las normativas departamentales.
Un visitante que recorría el balneario en un motorhome fue notificado por inspectores y expresó su malestar, asegurando que no continuaría su estadía en la ciudad.
El hecho, más allá de la reacción individual, se inscribe en un marco regulatorio vigente desde hace años en el departamento de Maldonado, que establece restricciones claras para este tipo de vehículos.
El gobierno departamental ha definido que las casas rodantes, motorhomes y similares no pueden instalarse ni permanecer en la vía pública con fines de alojamiento, debiendo utilizar exclusivamente espacios habilitados para ello.
Además, la normativa departamental es aún más específica en zonas turísticas. En el área costera urbanizada está expresamente prohibida la instalación y permanencia de estos vehículos, así como cualquier modalidad de “camping” fuera de predios autorizados.
Las disposiciones también alcanzan la circulación y el estacionamiento transitorio. En varios sectores del departamento, incluyendo la península y avenidas principales, se restringe el ingreso o la permanencia de casas rodantes, especialmente en áreas de alta circulación o valor turístico, como la rambla.
En paralelo, se han reforzado en distintos puntos medidas de ordenamiento del tránsito que incluyen limitaciones para vehículos de gran porte o de características especiales, con el objetivo de garantizar la fluidez, la seguridad vial y el uso adecuado del espacio público.
Este tipo de regulaciones responde a un criterio sostenido por las autoridades departamentales: evitar la ocupación irregular del espacio público en zonas altamente demandadas y preservar el equilibrio entre residentes, comercios y visitantes.
La política apunta, además, a canalizar el turismo de casas rodantes hacia áreas específicas con infraestructura adecuada, evitando impactos en la higiene, el tránsito y la convivencia urbana.
Sin embargo, el crecimiento del turismo en motorhome —especialmente entre visitantes argentinos y brasileños— ha generado tensiones recurrentes.
Usuarios de este sistema suelen reclamar mayor flexibilidad o la creación de espacios habilitados dentro de zonas cercanas a la costa, algo que hasta ahora no ha tenido avances significativos.
El episodio reciente vuelve a evidenciar esa tensión: mientras algunos sectores sostienen la necesidad de mantener reglas estrictas en un destino internacional como Punta del Este, otros plantean que la normativa podría adaptarse a nuevas modalidades turísticas.
Video: @guiadospelasestrelas