AMBIENTE Y AVANCES
Cianobacterias (Uruguay): test rápido detecta toxicidad del agua en menos de 30 minutos.
Investigadoras del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y la Universidad de la República desarrollaron un método ágil y de bajo costo que permite identificar microorganismos potencialmente tóxicos antes de que sean visibles, con proyección para incorporarse a controles públicos de calidad.
Una innovación científica desarrollada en nuestro país abre nuevas perspectivas para el monitoreo ambiental y la prevención de riesgos sanitarios asociados a la calidad del agua.
El equipo responsable diseñó un sistema rápido y sensible capaz de reconocer cianobacterias con potencial tóxico en etapas tempranas.
El avance, publicado en la revista científica Journal of Microbiological Methods, se basa en la técnica LAMP —amplificación isotérmica mediada por bucles— y permite identificar en menos de 30 minutos la aparición de Microcystis tóxicas, uno de los géneros más vinculados a episodios de contaminación en el país.
Un desafío creciente para la salud y el ambiente:
Las floraciones de cianobacterias representan un problema cada vez más extendido, asociado a procesos de eutrofización y al impacto del cambio climático.
Uno de los principales inconvenientes ha sido la detección temprana, ya que los métodos tradicionales requieren equipamiento complejo, mayores tiempos de análisis y no siempre distinguen con rapidez si las cepas presentes son efectivamente peligrosas.
En ese contexto, el nuevo desarrollo apunta a identificar aquellas variantes capaces de producir microcistinas, toxinas nocivas para humanos y animales. Para ello, el sistema se enfoca en el gen mcyJ, un marcador genético directamente asociado a esa capacidad.
Resultados y características:
De acuerdo con los datos difundidos, el método logró reconocer ADN de Microcystis tóxicas con una sensibilidad del 100% en un lapso de entre 12 y 19 minutos.
Una de las versiones del test, basada en tiras de flujo lateral —similares a un test de embarazo—, alcanzó niveles de detección muy bajos, permitiendo registrar concentraciones cercanas a 150 células tóxicas por mililitro de agua.
Las investigadoras evaluaron distintos sistemas de lectura, entre ellos fluorescencia en tiempo real y cambios colorimétricos.
Sin embargo, las tiras reactivas se posicionaron como una de las alternativas más prácticas, debido a su interpretación sencilla: dos bandas indican resultado positivo y una, negativo.
Aplicación y proyección:
El proyecto fue liderado por Claudia Piccini y contó con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), con un enfoque orientado desde el inicio a su aplicación en la gestión de la calidad del agua.
El equipo también incorporó conocimientos adquiridos durante la pandemia de covid-19, cuando la técnica LAMP ganó relevancia por su rapidez diagnóstica, trasladando ese principio al ámbito ambiental.
El sistema fue validado en muestras naturales de distintos entornos, tanto de agua dulce como de zonas costeras, demostrando su capacidad para identificar microorganismos incluso en concentraciones bajas, antes de que se generen floraciones visibles.
Esa capacidad de anticipación constituye uno de los principales aportes del desarrollo, ya que permitiría implementar alertas tempranas y adoptar medidas preventivas antes de que los episodios de contaminación alcancen niveles críticos.
Imagen: ilustrativa Cadena del Mar.