CONSUMO
Carne en Uruguay: ¿cuánto cuesta elegir bien?
Los valores varían según el corte, la calidad y la presentación, pero también pesan el rendimiento, la conservación y el uso que se le dará en la cocina.
En Maldonado los cortes más buscados muestran diferencias importantes según calidad, presentación y promociones vigentes.
Un relevamiento de Cadena del Mar constató que el asado puede encontrarse, en términos generales, desde valores cercanos a los $325 por kilo en opciones más económicas, mientras que presentaciones seleccionadas o cortes especiales pueden superar los $700.
En el caso del vacío, los precios relevados se ubican aproximadamente entre $519 y $750 por kilo, mientras que alternativas como falda, tapa de asado o matambre aparecen como opciones de menor costo para determinadas preparaciones.
Especialistas del sector cárnico señalan que no siempre conviene elegir únicamente por el precio. “Un corte más barato puede terminar rindiendo menos si tiene demasiado hueso, grasa o merma”, explican técnicos vinculados al rubro, al remarcar que el verdadero valor de compra está en la relación entre calidad, rendimiento y uso previsto.
Para una parrilla, recomiendan observar el color de la carne, la distribución de la grasa y el aspecto general del corte. Una buena pieza debe presentar una tonalidad pareja, grasa blanca o cremosa y una textura firme, sin exceso de líquido en el envase.
También es clave definir el destino de la compra.
Para cocciones largas, cortes más económicos pueden ofrecer muy buen resultado si se preparan con tiempo y temperatura adecuada. Para una comida rápida, en cambio, conviene optar por piezas más tiernas y con menor presencia de tejido conectivo.
La conservación es otro punto fundamental.
Los especialistas aconsejan respetar la cadena de frío, evitar trasladar la carne durante mucho tiempo sin refrigeración y consumirla dentro del plazo indicado. Si no se va a utilizar en el corto plazo, lo recomendable es fraccionarla y congelarla correctamente.
En un escenario de precios variados, elegir buena carne no depende solo de pagar más.
Comparar valores, revisar el aspecto del producto, calcular el rendimiento real y comprar según la preparación prevista puede ayudar a cuidar el bolsillo sin resignar calidad en la mesa.