CONSUMO

Alcohol en Uruguay (adolescentes): uno de cada cuatro tuvo episodios recientes de abuso y siete de cada diez reincidieron.

Los datos oficiales estiman que 373.000 personas presentan patrones problemáticos en el país y 106.000 de ellas requieren intervención. Entre estudiantes de Enseñanza Media, la edad promedio de inicio ronda los 13 años.

La ingesta de bebidas alcohólicas y sus efectos en la población volvieron al centro de las políticas preventivas en Uruguay.

La Junta Nacional de Drogas (JND) actualizó las cifras disponibles y presentó “Evidencias Familiares”, una campaña destinada a revisar hábitos socialmente incorporados y la percepción de sus riesgos.

Según la VIII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Población General, realizada en 2024, el 71,4% de las personas de entre 18 y 65 años había ingerido alcohol durante el último año, mientras que el 52,4% lo había hecho en los 30 días anteriores.

Entre quienes bebieron durante los últimos 12 meses, el 28,4% mostró signos de uso problemático, equivalente a unas 373.000 personas.

De ese universo, aproximadamente 185.000 se ubican en un primer nivel relacionado con episodios abusivos; 82.000 mantienen un patrón abusivo habitual; y 106.000 alcanzan el grado de mayor preocupación, asociado al uso nocivo y posibles señales de dependencia, detectadas mediante el Test de Identificación de los Trastornos a raíz del Consumo de Alcohol (cuestionario AUDIT). Este último grupo requiere intervención.

Adolescentes: inicio temprano y abuso reiterado

Los indicadores entre estudiantes de Enseñanza Media muestran que el 82% había probado alcohol alguna vez, el 67% durante el último año y alrededor del 42% en el mes previo a la medición.

Entre quienes habían bebido en los últimos 30 días, el 60,1% registró al menos un episodio de abuso durante los 15 días anteriores, proporción equivalente aproximadamente a uno de cada cuatro estudiantes de toda la matrícula.

La reiteración aporta otro dato significativo: entre quienes incurrieron en esa conducta, 21,5% lo hizo dos veces y 49,2% tres veces o más durante el mismo período.

En conjunto, cerca de siete de cada diez volvieron a hacerlo.

Para determinar un episodio de abuso, el estudio considera la ingesta en una misma ocasión de cantidades iguales o superiores a dos litros de cerveza, cuatro medidas de bebidas destiladas o tres cuartos de litro de vino.

Los registros señalan además una prevalencia mayor entre mujeres que entre varones y niveles superiores en el Interior respecto de Montevideo.

Universitarios y energizantes

La presencia de esta sustancia también resulta elevada entre universitarios de 18 a 35 años: el 93,1% la había probado alguna vez, el 80,7% había bebido durante el último año y el 57,4% en el mes anterior.

En esta población, el 10,1% presenta un uso problemático, la edad promedio de inicio se sitúa en unos 15,8 años y el 92% ya había experimentado con alcohol antes de comenzar su ciclo universitario.

La JND advierte además sobre la combinación con bebidas energizantes, una práctica que triplica la probabilidad de abuso de alcohol.

Su efecto estimulante puede disminuir la percepción de algunas consecuencias depresoras de la bebida y favorecer una mayor ingesta.

El foco en la vida cotidiana

“Evidencias Familiares” no apunta exclusivamente a situaciones de dependencia.

La estrategia propone revisar costumbres arraigadas como brindar, acompañar una comida, llevar una botella como regalo o vincular las bebidas alcohólicas con reuniones y celebraciones.

También cuestiona la creencia de que permitir a los adolescentes beber dentro de la casa para “tenerlos controlados” constituya una forma de protección.

Para esta etapa, la recomendación oficial es consumo cero y se advierte sobre la influencia que ejercen las conductas de los adultos como referencia.

La respuesta preventiva contempla además la detección temprana de patrones de riesgo mediante intervenciones breves en el primer nivel de atención de salud, junto con acciones relacionadas con los puntos de venta y la fiscalización de la prohibición de comercializar alcohol a menores de 18 años.

Imagen: ilustrativa Cadena del Mar