AGRADECIMIENTO
Día del Amigo (hoy): de la llegada a la Luna a beneficios respaldados por la ciencia.
Este lunes 20 de julio, miles de uruguayos volverán a reunirse para celebrar una fecha incorporada desde hace décadas al calendario social. Saludos y miles de mensajes marcarán una jornada dedicada a fortalecer los vínculos personales, mientras la investigación biomédica ha demostrado el impacto positivo sobre el bienestar.
Solamente algunas fechas tienen un origen tan singular como el del Día del Amigo.
Detrás de este día profundamente arraigado en nuestro país y otros de la región, existe una historia inspirada en uno de los acontecimientos más trascendentes del siglo XX que, con el paso del tiempo, también despertó el interés de la investigación biomédica.
Todo comenzó el 20 de julio de 1969, cuando la misión Apolo 11 concretó el primer alunizaje de la historia.
Impactado por aquel acontecimiento, el odontólogo, profesor y psicólogo argentino Enrique Ernesto Febbraro interpretó la llegada del ser humano a la Luna como un símbolo de unión para toda la humanidad.
Convencido de que aquel logro pertenecía a todos los pueblos, envió unas 1.000 cartas a destinatarios de un centenar de países para proponer la instauración del Día del Amigo.
La respuesta superó sus expectativas.
Según relató posteriormente, recibió unas 700 contestaciones favorables, un respaldo que permitió difundir la iniciativa y consolidarla con el paso de los años.
La iniciativa se afianzó primero en Argentina y, más tarde, se extendió a Uruguay, Brasil y otros países de la región, donde el 20 de julio quedó incorporado al calendario como una jornada para celebrar la amistad y fortalecer los lazos humanos.
Mientras Uruguay y otras naciones sudamericanas conmemoran el Día del Amigo cada 20 de julio, las Naciones Unidas celebran el Día Internacional de la Amistad el 30 de julio.
La Asamblea General instauró esa fecha en el año 2011 con el propósito de promover la paz, la solidaridad, el respeto y el entendimiento entre los pueblos, tomando como antecedente la Cruzada Mundial de la Amistad, impulsada en Paraguay en 1958 por el médico Ramón Artemio Bracho.
Con el paso de las décadas, aquella iniciativa dejó de ser únicamente una tradición social.
La investigación biomédica comenzó a profundizar en el impacto que las relaciones personales tienen sobre la salud, y los estudios sostienen que mantener redes de apoyo sólidas favorece el bienestar emocional y se asocia con respuestas biológicas beneficiosas para el organismo.
Los especialistas explican que los vínculos de confianza activan mecanismos relacionados con la recompensa, la seguridad y el apego.
Ese proceso favorece la liberación de oxitocina y contribuye a moderar la respuesta del organismo frente al estrés, reflejada en menores niveles de cortisol cuando esas relaciones son estables y saludables.
A su vez, distintas investigaciones vinculan las amistades de calidad con una mejor regulación emocional, beneficios para la salud cardiovascular, una respuesta inmunológica más eficiente, mayor resiliencia y una mejor calidad de vida.
Incluso, algunos trabajos concluyen que las personas con redes de apoyo más fuertes presentan mayores probabilidades de alcanzar una vida más larga y saludable.
Los especialistas coinciden en que cultivar una amistad no requiere grandes gestos.
Compartir tiempo de calidad, escuchar con atención, expresar gratitud, realizar una llamada o enviar un mensaje de apoyo son acciones sencillas que ayudan a afianzar esos lazos.
Más de cinco décadas después de que el Apolo 11 inspirara esta celebración, el Día del Amigo continúa reuniendo a millones de personas en distintos países.
Lo que nació como un homenaje a un logro compartido por toda la humanidad, terminó convirtiéndose en una tradición que fortalece los vínculos entre las personas y que, con el paso del tiempo, también encontró respaldo en la investigación biomédica.