SALUD Y CIENCIA
Depresión: también se relaciona con la visión y el movimiento, según un amplio estudio del cerebro.
Una investigación internacional publicada en Nature Mental Health analizó más de 23.400 resonancias magnéticas y encontró que este tipo de recaída no solo está asociada con áreas cerebrales relacionadas con las emociones, sino también con regiones que intervienen en la visión, el movimiento y la percepción corporal. Los especialistas aclaran que los resultados muestran asociaciones y no prueban una relación de causa y efecto.
Durante décadas, la investigación sobre la depresión se concentró principalmente en regiones del cerebro vinculadas con las emociones, la memoria y la recompensa.
Sin embargo, un nuevo estudio internacional amplía ese panorama al revelar que los síntomas depresivos también se asocian con áreas responsables del procesamiento visual, el movimiento y la percepción del propio cuerpo.
El trabajo, publicado en la revista científica Nature Mental Health, reunió información de 23.417 personas provenientes de seis grandes bases de datos de neuroimágenes.
Los investigadores detectaron diferencias sutiles, pero consistentes, en la estructura cerebral tanto en regiones tradicionalmente relacionadas con la depresión como en otras que hasta ahora habían recibido menor atención.
Entre los principales hallazgos aparecen alteraciones en el sistema somatomotor, encargado de controlar los movimientos voluntarios y procesar las sensaciones corporales.
Las asociaciones se observaron en regiones como la circunvolución precentral, vinculada al control motor; la circunvolución postcentral, responsable del procesamiento del tacto, el dolor y la posición del cuerpo; y la región paracentral, relacionada con funciones motoras y sensoriales de las piernas.

Asimismo, el estudio encontró asociaciones en la circunvolución fusiforme, una estructura implicada en el reconocimiento de rostros y objetos, y en la región pericalcarina, donde se ubica gran parte de la corteza visual primaria, encargada del procesamiento inicial de la información visual.
Los investigadores observaron que una mayor intensidad de los síntomas depresivos se relacionó con un menor volumen de materia gris o una menor superficie cortical en varias de estas regiones.
No obstante, aclararon que el análisis fue de carácter observacional, por lo que no permite concluir que la depresión provoque estos cambios cerebrales.
El equipo también evaluó la conectividad funcional del cerebro, es decir, la sincronización de la actividad entre distintas regiones cuando una persona está en reposo.
En ese análisis, la red somatomotora volvió a destacarse como una de las más relacionadas con los síntomas depresivos, aunque los resultados presentaron mayor variabilidad entre las distintas bases de datos.
Los autores remarcan que la investigación no analizó directamente aspectos como la visión, la coordinación, la movilidad o síntomas físicos frecuentes en la depresión, como la fatiga o la lentitud motora.
Por ello, aún no es posible afirmar que las diferencias cerebrales detectadas expliquen estas manifestaciones clínicas.
Otro de los resultados llamativos fue que no se encontró una relación consistente entre la depresión y estructuras subcorticales clásicas, como la amígdala o el hipocampo, tradicionalmente consideradas protagonistas en este trastorno.
Según los investigadores, esto podría deberse a que esas diferencias aparecen principalmente en cuadros más severos o dependen del tiempo de evolución de la enfermedad.
Los especialistas subrayan que estos hallazgos no permiten diagnosticar la depresión mediante una resonancia magnética, pero sí ofrecen una visión más amplia sobre las regiones cerebrales involucradas y abren nuevas líneas de investigación para comprender mejor cómo interactúan los procesos emocionales, sensoriales y motores en esta enfermedad.