RCP A MASCOTAS

Cómo hacer RCP a un perro o un gato: la maniobra que puede salvarle la vida en una emergencia.

El médico veterinario Julián Parra difundió una guía práctica sobre cómo realizar reanimación cardiopulmonar (RCP) en perros y gatos. La técnica busca mantener la circulación y la oxigenación del animal hasta recibir atención profesional, aumentando las posibilidades de supervivencia.

Una emergencia con una mascota puede presentarse de manera inesperada y, en esos casos, actuar con rapidez puede resultar determinante.

Por eso, veterinarios insisten en la importancia de conocer las maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) para asistir a perros y gatos que dejan de respirar mientras son trasladados a un centro veterinario.

El médico veterinario Julián Parra compartió una explicación detallada sobre cómo realizar correctamente esta técnica, aclarando que la RCP no reemplaza la atención veterinaria, pero sí puede mantener con vida al animal durante los primeros minutos críticos.

El especialista señaló que, si un perro o un gato no responde a estímulos y deja de respirar, cada segundo cuenta.

¿Qué hacer ante una emergencia?

El primer paso es verificar si la mascota responde. Se recomienda llamarla por su nombre, tocarla con firmeza y estimularla suavemente. Si no hay respuesta, debe comprobarse si respira.

En caso de que no respire, es importante revisar rápidamente el interior de la boca para detectar algún objeto que esté obstruyendo las vías respiratorias y retirarlo únicamente si puede hacerse sin provocar lesiones.

Parra destacó que las recomendaciones actuales indican que no es necesario perder tiempo intentando encontrar el pulso.

"Si no respira y no responde, ya es momento de actuar", explicó el veterinario.

Paso a paso para realizar RCP

*Comprobar que la mascota no responde y no respira.

*Revisar rápidamente la boca para descartar una obstrucción.

*Identificar el tipo de tórax del animal (profundo, ancho, redondo o de razas pequeñas), ya que la ubicación de las manos cambia según su anatomía.

*Colocar correctamente las manos, alineando hombros, codos y muñecas sobre el punto de compresión.

*Realizar 30 compresiones torácicas utilizando el peso del cuerpo y no únicamente la fuerza de los brazos.

*Mantener un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto.

*Administrar dos respiraciones de rescate, estirando suavemente el cuello del animal, manteniendo la boca cerrada y soplando por la nariz hasta observar que el pecho se eleve.

*Repetir ciclos continuos de 30 compresiones y 2 respiraciones sin interrupciones.

La importancia del traslado inmediato

El veterinario remarcó que mientras una persona realiza las maniobras de reanimación, otra debe encargarse de trasladar de inmediato al animal hacia una clínica veterinaria.

La RCP debe mantenerse hasta que la mascota vuelva a respirar por sus propios medios, llegue al centro de atención o quien realiza las maniobras ya no pueda continuar físicamente.

Como ayuda para mantener la velocidad correcta de las compresiones, Parra recomienda recordar un ritmo constante, más que memorizar una cifra específica.

Finalmente, el especialista recordó que la reanimación cardiopulmonar no garantiza la supervivencia, pero sí aumenta considerablemente las posibilidades de que el animal llegue con vida a recibir tratamiento profesional.