Parada 12
Punta del Este: una tortuga cabezona apareció sin vida frente al parador Pedro Figari.
El ejemplar de Caretta caretta apareció en parada 12 de la mansa, cerca del parador de alta gastronomía Dr. Pedro Figari de UTU. Especialistas advierten que Uruguay es zona clave de alimentación para estas tortugas.
Una tortuga marina de gran tamaño fue encontrada sin vida en la Playa Mansa de Punta del Este, a la altura de la parada 12, en las inmediaciones del parador Dr. Pedro Figari, reconocido espacio gastronómico vinculado a UTU.

El animal, identificado como Caretta caretta —conocida como tortuga cabezona—, presentaba un avanzado estado de descomposición, lo que indica que podría haber muerto mar adentro y haber sido arrastrado posteriormente hasta la costa.
La presencia de esta especie en Maldonado no es un hecho aislado. Las aguas uruguayas forman parte de una zona clave de alimentación y desarrollo para la tortuga cabezona, especialmente para ejemplares juveniles y subadultos que migran desde regiones como Brasil y otras áreas del Atlántico.
Se trata de una especie altamente migratoria, distribuida en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, que puede recorrer miles de kilómetros a lo largo de su vida.
En Uruguay, encuentra condiciones favorables para alimentarse, principalmente de crustáceos, moluscos y otros organismos marinos.
Sin embargo, también es una de las especies más afectadas por la actividad humana. Entre las principales causas de muerte detectadas en la región se destacan la captura incidental en redes de pesca —especialmente arrastre y palangre—, la ingestión de plásticos y la contaminación marina.
Especialistas han señalado a Cadena del Mar que muchas tortugas quedan atrapadas accidentalmente en artes de pesca y luego son descartadas al mar, lo que explica por qué suelen aparecer muertas o gravemente heridas en la costa.
A esto se suma que, debido a procesos naturales como la descomposición y la flotabilidad del cuerpo, los ejemplares pueden desplazarse grandes distancias antes de varar en la playa, por lo que el lugar donde aparecen no siempre coincide con el sitio donde murieron.
En paralelo, algunos colectivos ambientalistas han advertido sobre el posible impacto de la prospección sísmica en la fauna marina, una técnica utilizada en la exploración de hidrocarburos que emplea potentes emisiones acústicas en el océano.
Según sostienen, estas ondas pueden generar desorientación, estrés e incluso afectar órganos internos en especies sensibles como las tortugas marinas, alterando sus rutas migratorias y comportamiento.
Si bien no hay confirmación científica directa en este caso puntual, el planteo vuelve a instalar el debate sobre los efectos de estas prácticas en ecosistemas marinos frágiles como los de la costa uruguaya.