VECINDAD Y CONVIVENCIA

International College (IC Punta del Este): vecinos reiteran reclamos por desorden vehicular en accesos a la institución.

Residentes de la zona circundante a las calles López de Vega y Víctor Hugo sostienen que, en horarios de ingreso y egreso del instituto -e incluso durante la jornada curricular-, se registran situaciones que alteran la circulación habitual, dificultan el acceso a viviendas y generan preocupación por la seguridad vial. Los planteos, se repiten desde hace tiempo y han sido trasladados en reiteradas oportunidades.

La convivencia entre centros educativos y áreas residenciales suele requerir mecanismos de organización que permitan compatibilizar el normal funcionamiento institucional con el orden en la vía pública.

En ese contexto se inscriben los reclamos que, desde hace meses, vienen formulando personas que viven en el entorno del International College (IC), en Punta del Este, quienes advierten sobre episodios reiterados de congestión, estacionamientos irregulares y maniobras que —según su apreciación— complejizan la circulación en una de las áreas de los accesos a la sede educativa privada.

De acuerdo con los testimonios recibidos por nuestro medio de comunicación, el punto más conflictivo se ubica en el entorno de las calles López de Vega y Víctor Hugo, donde en determinadas franjas horarias se concentra una importante cantidad de autos, camionetas y otros vehículos vinculados directa e indirectamente al funcionamiento del colegio.

Si bien el "IC" cuenta con más de un acceso, vecinos del lugar aseguran que en esos tramos específicos se observa y "padece" con frecuencia una acumulación vehicular que termina repercutiendo directamente en la dinámica cotidiana del barrio.

Uno de los vecinos que se comunicó con Cadena del Mar manifestó que, especialmente sobre las 08.00 horas y al finalizar la jornada educativa, se forman largas filas que vuelven muy dificultoso entrar o salir de las viviendas.

Según relató, en distintas oportunidades quedan vehículos detenidos o estacionados de forma tal que reducen el espacio disponible para circular, obligando a realizar maniobras incómodas y, en algunos casos, riesgosas.

Otro de los oyentes que reportó la situación a nuestro medio de comunicación, señaló que el inconveniente no se limita a quienes residen en la zona, sino que también afecta a conductores que utilizan esas calles como parte de sus recorridos habituales.

A su entender, el tránsito se vuelve particularmente desordenado en momentos de mayor concentración vehicular, circunstancia que repercute tanto en la fluidez como en las condiciones de seguridad para quienes transitan por el lugar.

A esos planteos se agregan observaciones vinculadas a la velocidad de conducción cuando la calle queda momentáneamente despejada.

Otro seguidor de Cadena del Mar sostuvo que, en algunos pasajes, ciertos conductores avanzan a un ritmo superior al aconsejable y autorizado para un entorno residencial, lo que incrementa la inquietud de quienes viven en el área y consideran que en esa zona debería primar una dinámica de manejo más prudente.

La preocupación manifestada por los vecinos no se apoya únicamente en relatos verbales:

Según explicaron otras personas que residen en el área circundante al International College (IC), los reclamos han sido acompañados por registros fílmicos, material audiovisual e imágenes captadas en distintos días y horarios, en los que —siempre de acuerdo con la versión de los denunciantes— pueden apreciarse detenciones prolongadas, estacionamientos en doble fila, ocupación simultánea de ambos márgenes de la calzada y maniobras que dificultan el ingreso a propiedades particulares o reducen de manera significativa el ancho útil de las vías y áreas públicas.

En ese sentido, varios de los planteos encuentran respaldo general en la normativa vigente:

La legislación de tránsito establece que los vehículos no deben detenerse ni estacionarse en lugares que constituyan peligro u obstáculo para la circulación, mientras que la reglamentación departamental aplicable en nuestro departamento de Maldonado prohíbe expresamente el estacionamiento en doble fila y contempla como criterio básico que "no se impida el acceso a propiedades ni se afecte la maniobrabilidad" sobre la vía pública.

A partir de ese marco normativo, los vecinos entienden que algunas de las situaciones registradas en imágenes podrían encuadrarse en incumplimientos y faltas, particularmente cuando "se bloquean entradas domiciliarias" o "se restringe el desplazamiento" normal de otros vehículos.

Otro de los aspectos señalados por residentes y oyentes refiere a la eventual dificultad para el paso de vehículos de emergencia.

Ayer, un nuevo testimonio trasladando inquietudes a Cadena del Mar sostuvo que, en momentos de mayor congestión, el ancho disponible para circular se reduce de tal forma que podría comprometerse el ingreso de una ambulancia u otro servicio esencial. Aseverando que el precitado extremo ha sucedido.

Aunque se trata de una apreciación realizada por quienes observan a diario la situación, el planteo refuerza la preocupación general en torno al ordenamiento del tránsito en el sector.

También se mencionó, que con el objetivo de advertir sobre la necesidad de preservar los accesos a las viviendas, se han pintado cordones en determinados puntos. Sin embargo, de acuerdo con la reglamentación departamental, la señalización válida en la vía pública debe ser dispuesta por la autoridad competente, por lo que cualquier restricción formal respecto al estacionamiento o a la detención de vehículos depende de resoluciones adoptadas por la Intendencia y no de iniciativas particulares; "siendo sumamente honestos, ya no sabemos qué hacer", sentenció frustrado el oyente.

En paralelo, otro seguidor de nuestras plataformas digitales reforzó la dimensión comunitaria del planteo y señaló que, más allá de las responsabilidades formales, este tipo de situaciones suele requerir diálogo, organización y medidas de orden práctico entre quienes integran el entramado institucional y barrial.

A su entender, el funcionamiento cotidiano de una institución educativa de estas características genera naturalmente un movimiento vehicular importante, pero "ello no impide procurar soluciones que atenúen el impacto sobre el vecindario".

Los testimonios recibidos por Cadena del Mar coinciden en un punto central: el reclamo no apunta a confrontar con la institución, sino a visibilizar una problemática que, según sostienen, se arrastra desde hace mucho tiempo y afecta tanto a quienes viven en el lugar como a quienes circulan habitualmente por esa zona de Punta del Este.

En ese marco, varios vecinos consideran que perfectamente "podría existir una mayor sensibilización por parte de los actores involucrados, directa o indirectamente", para favorecer" pautas de circulación, detención y estacionamiento más ordenadas en el entorno" del centro educativo.

Quienes hicieron llegar su planteo, señalaron asimismo, que en distintas oportunidades han intentado canalizar la inquietud, aunque entienden que "hasta ahora no se ha alcanzado una respuesta que modifique de fondo" la situación. Por esa razón, procuran que el tema vuelva a ser puesto en la agenda pública, con la expectativa de que "las autoridades competentes evalúen medidas de señalización, control o redistribución del flujo vehicular que permitan arribar a una solución" consensuada.

La preocupación expuesta por vecinos, oyentes y seguidores de Cadena del Mar se enmarca, en definitiva, en la búsqueda de una "convivencia razonable entre el funcionamiento de una institución educativa privada y la vida cotidiana del barrio" en el que se inserta.

A criterio de quienes impulsan este reclamo, el respeto a las normas nacionales y departamentales de tránsito, sumado a eventuales acciones de coordinación y ordenamiento, podría contribuir a mejorar la seguridad vial, reducir tensiones y resguardar tanto los derechos del vecindario como el normal desarrollo de la actividad educativa.