Vocación

Homenaje: Rubén González se despidió de Bomberos tras 34 años de servicio en Maldonado.

El destacamento de Maldonado homenajeó al funcionario que marcó generaciones dentro del cuerpo. Sirenas, aplausos y un saludo oficial sellaron el retiro de un referente institucional.

Hoy lunes 2 de marzo, en el destacamento de Bomberos de Maldonado, se vivió una jornada cargada de emoción con la despedida y jubilación del funcionario Rubén González, quien culminó una carrera de 34 años de servicio ininterrumpido dentro de la institución.

La ceremonia reunió a todo el personal del destacamento, autoridades internas, familiares y allegados. Entre aplausos, formación oficial y sirenas encendidas, el cuerpo activo rindió tributo a quien durante más de tres décadas integró y comandó múltiples intervenciones de diversa índole en el departamento.

El Jefe del destacamento de Maldonado, Alejandro Moraes, destacó el significado institucional de la jornada y definió a González como “una institución viviente” dentro del cuartel.

Subrayó su liderazgo en operativos complejos y el legado humano que deja puertas adentro. “Cuando suena la campana, todos somos uno”, expresó, remarcando el espíritu de unidad que caracteriza al cuerpo.

Visiblemente emocionado, Rubén González agradeció a sus compañeros y definió al destacamento como su “segunda familia”. Señaló que se retira con la tranquilidad de haber cumplido su función y de haber acompañado el crecimiento de nuevas generaciones de bomberos que hoy integran el servicio permanente.

“Es una profesión que se lleva en la sangre”, afirmó, al describir la vocación que implica formar parte del cuerpo y la sensación permanente de pertenencia, incluso fuera de servicio.

La bombero Nicol Gómez no pudo contener las lágrimas al referirse al homenajeado. Lo definió como ejemplo profesional y humano, y sostuvo que deja una huella imborrable en el destacamento y en cada integrante del equipo.

En la misma línea, el funcionario Nicolás Hornos recordó los años compartidos de guardia y resaltó el acompañamiento y la enseñanza recibida tanto en el plano laboral como personal.

El acto se desarrolló con un saludo formal, aplausos cerrados y el encendido de sirenas de las unidades apostadas frente al destacamento, en un gesto simbólico de despedida. González estuvo acompañado por su esposa e hija, quienes compartieron el momento junto al personal.

Su partida marca el cierre de una etapa que no se abandona: se lleva para siempre.