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Descontrol total: jóvenes simulan controles de tránsito y protagonizan actos obscenos en la rambla de Maldonado.

Un video viralizado en redes sociales expone a dos jóvenes que detuvieron vehículos con chalecos reflectivos para luego protagonizar escenas obscenas, en medio de denuncias por ruidos, picadas y falta de control en la zona.

Un episodio registrado durante el fin de semana en la Rambla Claudio Williman, a la altura de la parada 19 (Mansa), dejó al descubierto una situación de creciente desorden en espacios públicos del departamento.

Dos jóvenes, utilizando chalecos reflectivos y un cono, simularon ser inspectores de tránsito y realizaron señas a automovilistas para que redujeran la velocidad e incluso detuvieran la marcha.

La escena, captada en video y difundida en TikTok, muestra cómo, una vez que los conductores obedecían la supuesta indicación, los implicados protagonizaban actos obscenos al bajarse los pantalones frente a los vehículos, generando sorpresa e indignación.

Un automovilista que circulaba por la zona relató lo ocurrido y expresó su preocupación por la falta de control: “Venía manejando tranquilo y de repente veo que me hacen señas como si fueran inspectores. Bajé la velocidad por precaución y cuando me acerco hacen eso. Es una locura, se perdió totalmente el control y las autoridades no están pudiendo plantarse firmemente”.

El hecho se suma a una serie de denuncias reiteradas por parte de vecinos, quienes aseguran que durante las noches se registran concentraciones de jóvenes con vehículos que reproducen música a altos decibeles mediante potentes parlantes, generando disturbios constantes.

Además, advierten sobre la realización de picadas y maniobras imprudentes, acompañadas por ruidos ensordecedores provenientes de caños de escape modificados, lo que incrementa la preocupación por la seguridad vial y la convivencia ciudadana.

En paralelo, durante el mismo fin de semana se registró otro episodio de gran magnitud en la parada 3 de Playa Brava, donde cientos de jóvenes se congregaron en la explanada del estacionamiento, generando lo que fue descrito por residentes como una “fiesta clandestina” sin ningún tipo de control.

El lugar fue escenario de una concentración masiva de motocicletas y automóviles, con música a alto volumen, consumo de alcohol y presunta presencia de drogas, en un entorno donde no se constató intervención visible de autoridades competentes.

Vecinos de la zona, caracterizada por su perfil altamente residencial y con numerosos edificios, manifestaron su malestar ante la imposibilidad de descansar durante la noche debido al nivel de ruido.

Uno de ellos expresó con firmeza su indignación a Cadena del Mar: “No se podía dormir, era imposible. Entre la música, los motores y la gente, fue una noche interminable. Nosotros pagamos impuestos muy altos a la Intendencia de Maldonado justamente para que controlen los ruidos molestos y garanticen la convivencia, en coordinación con la Policía, pero esto demuestra que no está pasando”.

Las quejas también apuntan a la reiteración de este tipo de eventos, que según sostienen, se vienen dando con mayor frecuencia sin una respuesta efectiva que logre disuadir estas conductas.

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