Polémica

Venezuela: Maduro despidió el año con una canción dedicada a Trump.

El presidente venezolano Nicolás Maduro sorprendió a sus seguidores al usar una versión adaptada de un clásico musical para enviar un mensaje en el cierre del año, en el contexto de crecientes tensiones con el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente dictatorial de Venezuela, Nicolás Maduro, protagonizó esta semana un insólito momento musical durante un acto político en Caracas, en el que interpretó y bailó una versión adaptada de la conocida canción Don’t Worry, Be Happy como parte de su discurso de fin de año. El mandatario combinó la letra con consignas políticas y alusiones a la tensión con Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, señalando que el mensaje pretendía transmitir tranquilidad ante lo que describió como amenazas externas. 

La pieza original, compuesta por Bobby McFerrin en 1988, es un clásico del pop que en esta ocasión fue modificada para incluir frases relacionadas con la situación geopolítica entre Caracas y Washington. En medio de la interpretación, Maduro instó a sus simpatizantes a no temer supuestas agresiones y a reforzar la idea de resistencia ante lo que calificó como políticas agresivas e injerencistas de Estados Unidos. 

El uso de este tema ocurre en un contexto de fuerte confrontación entre el gobierno venezolano y la administración estadounidense, que ha impuesto sanciones económicas y ha incrementado la presión diplomática sobre Caracas, acusando al régimen de Maduro de vínculos con el narcotráfico y otras prácticas que Washington considera inaceptables. 

Aunque la canción no fue lanzada oficialmente en plataformas musicales como un single de fin de año, la difusión del video del acto se viralizó en redes sociales y medios internacionales, donde se interpreta como un gesto simbólico del mandatario para despedir el 2025 con un mensaje de desafío y resiliencia frente a Estados Unidos. 

Analistas políticos han señalado que este tipo de acciones buscan reforzar la imagen de liderazgo del dictador Maduro ante su base, en un momento de tensiones geopolíticas y presiones externas, aunque opinan que el impacto de estas intervenciones artísticas en la política real es limitado. 

La reacción desde Washington ante este episodio no ha sido formal, pero se produce tras semanas de confrontaciones abiertas entre ambos países, incluidas sanciones y declaraciones públicas de ambos mandatarios. 

Maduro cerró su mensaje con un llamado a la unidad nacional y a la defensa de la “soberanía”, mientras augura un 2026 marcado por la continuidad de sus políticas internas y un diálogo —aunque tenso— con la comunidad internacional.