MISIÓN ARTEMIS II
Rumbo a la Luna: ¿Cómo es el baño y qué cambió tras décadas de incomodidad?
Por primera vez en una expedición de este tipo, los astronautas contarán con un espacio sanitario con privacidad dentro de una cápsula diseñada para viajar a cientos de miles de kilómetros de la Tierra, superando las limitaciones que marcaron las primeras travesías espaciales.
La cápsula Orión incorpora un sistema de higiene que representa un avance significativo respecto a las condiciones del programa Apolo, donde los tripulantes no disponían de un baño y debían utilizar bolsas plásticas y dispositivos rudimentarios para gestionar sus desechos.
Aquellas soluciones generaron incomodidades y situaciones complejas en microgravedad, incluyendo episodios reportados en misiones como Apolo 10, donde se detectaron residuos flotando dentro de la cabina, y Apolo 8, donde los astronautas debieron lidiar con vómito y materia fecal en el interior del módulo.
Incluso, registros de la NASA señalan que en la superficie lunar permanecen 96 bolsas con desechos biológicos dejados por las misiones tripuladas.
Con el paso de los años, los sistemas evolucionaron en el transbordador espacial y en la Estación Espacial Internacional, aunque persistían limitaciones como la escasa privacidad, la imposibilidad de uso simultáneo y la falta de adaptación a las diferencias anatómicas.
El desarrollo más reciente es el Sistema Universal de Gestión de Residuos, un módulo diseñado para ser utilizado tanto por hombres como por mujeres y que incorpora una puerta para brindar privacidad dentro de la nave.
Este sistema fue desarrollado durante más de una década y permite una mejora sustancial en las condiciones de habitabilidad durante misiones de larga duración.
La evolución de estos dispositivos refleja el aprendizaje acumulado por décadas en la exploración espacial y responde a una necesidad básica que, durante años, fue uno de los aspectos más incómodos para los astronautas.