SIN ABURRIMIENTO
Proyectil en el recto (Guerra Mundial): joven de 24 años fue operado de urgencia.
Un insólito y delicado episodio médico obligó a evacuar sectores de un hospital, activar protocolos antiexplosivos y movilizar a fuerzas de emergencia, luego de que se detectara una munición histórica alojada en el cuerpo de un paciente. Sucedió hace pocas horas en Francia.
Lo que comenzó como una consulta de urgencia por fuertes dolores terminó convirtiéndose en una situación de alto riesgo sanitario y de seguridad en un centro asistencial de Toulouse, donde médicos descubrieron que un joven de 24 años tenía incrustado en el recto un proyectil bélico de gran tamaño.
El hallazgo encendió de inmediato las alarmas. Ante la posibilidad de que el artefacto aún conservara componentes activos, las autoridades ordenaron la evacuación preventiva de varias áreas del hospital, mientras especialistas en explosivos y fuerzas de emergencia aseguraban el perímetro.
Fuentes médicas indicaron que la prioridad fue estabilizar al paciente y evitar cualquier movimiento que pudiera generar una detonación accidental.
Tras una evaluación técnica que permitió descartar una explosión inminente, se autorizó una intervención quirúrgica de urgencia para retirar la munición.
La operación se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y concluyó con éxito, sin que se registraran víctimas ni daños estructurales en el centro de salud.
El joven permanece bajo observación médica, con evolución favorable.
Mientras tanto, las autoridades iniciaron actuaciones para determinar cómo el proyectil llegó a su poder y en qué circunstancias terminó alojado en su cuerpo, un aspecto que aún no fue oficialmente esclarecido.
El episodio generó fuerte repercusión en Francia por la combinación de riesgo médico, peligro explosivo y el carácter absolutamente inusual del caso, recordando que restos de antiguos conflictos bélicos siguen apareciendo —a veces de las formas más inesperadas— incluso más de un siglo después.
No es el primer caso de este tipo en Francia. En el año 2022 tuvo que ser operado un hombre de 88 años en Toulon, que tenía en el recto un proyectil aún más grande, también de la Primera Guerra Mundial.