TENSIÓN DIPLOMÁTICA

Argentina a representante iraní: Carta difundida desde Uruguay fue el detonante.

La decisión del gobierno de Javier Milei se produjo luego de que Irán emitiera un comunicado con duras acusaciones hacia el mandatario y su Canciller, a quienes señaló como “cómplices” y ubicó “del lado equivocado de la historia”.

La relación entre Argentina e Irán atraviesa un nuevo episodio de tensión diplomática tras la expulsión del encargado de negocios iraní en Buenos Aires.

La medida fue adoptada en respuesta a una carta oficial difundida por la representación del país asiático en Uruguay, que contenía fuertes cuestionamientos hacia el gobierno argentino.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, de la nación vecina, informó que el contenido del documento incluía “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes” contra el país y sus máximas autoridades.

Asimismo, sostuvo que dichas expresiones constituyen una “inaceptable injerencia en los asuntos internos” y una “tergiversación deliberada”.

Desde el Ejecutivo argentino se subrayó que no tolerarán agravios ni intervenciones externas, en referencia a un Estado al que se acusa de incumplir obligaciones internacionales y de obstaculizar el avance judicial en la causa vinculada al atentado contra la AMIA ocurrido en 1994.

El conflicto se da en paralelo a una decisión reciente del gobierno argentino, que incluyó a la Guardia Revolucionaria Islámica en su listado de organizaciones terroristas, lo que habilita sanciones financieras y restricciones operativas.

La respuesta de Irán fue inmediata. A través de un comunicado difundido desde su representación en Uruguay, calificó la medida como “ilegal”, “injustificada” y “una ofensa imperdonable al pueblo iraní”, además de advertir que podría generar responsabilidad internacional para el Estado argentino.

En el mismo texto, el régimen sostuvo que el Presidente argentino y su Canciller “se han colocado como cómplices de los crímenes cometidos y del lado equivocado de la historia”.

También cuestionó que la decisión se habría tomado bajo la influencia de Estados Unidos y Israel, señalando que vulnera principios del derecho internacional, como la soberanía y la no injerencia.

Semanas atrás, en un contexto de creciente confrontación internacional, medios oficiales iraníes ya habían endurecido su discurso hacia Argentina, acusando al gobierno de adoptar una postura hostil y de alinearse con intereses extranjeros en el conflicto que involucra a Teherán.

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