CRIANZA CONSCIENTE
Natalia Oreiro (Tecnología): “Mi hijo está por cumplir 14 años y no tiene celular”.
La actriz uruguaya explicó los criterios aplicados con Merlín Atahualpa ante las pantallas: diálogo, límites acordados, estímulos fuera del entorno digital, acompañamiento adulto antes del acceso pleno a un smartphone.
Natalia Oreiro volvió a poner sobre la mesa una discusión cada vez más presente en las familias: cómo acompañar a los adolescentes en su vínculo con la tecnología sin caer en prohibiciones vacías ni en accesos apresurados.
La actriz uruguaya contó que su hijo Merlín Atahualpa, fruto de su relación con Ricardo Mollo, está por cumplir 14 años y todavía no tiene celular con conexión a internet.
La artista explicó que la decisión no responde a una postura rígida contra los dispositivos, sino a una forma de crianza basada en el diálogo, los acuerdos familiares y la construcción de otros intereses antes de ingresar de lleno al universo digital.
Según señaló, para su próximo cumpleaños recibirá un teléfono sin conexión, mientras que el acceso a un celular inteligente quedaría para más adelante.
Oreiro remarcó que el desafío no pasa únicamente por decir “no”, sino por explicar los motivos y ofrecer alternativas que también despierten entusiasmo. En ese camino, mencionó actividades como librerías, carpintería, herrería, origami y deporte, experiencias que, a su entender, ayudan a ampliar el mundo cotidiano de los chicos antes de quedar absorbidos por las pantallas.
La actriz también subrayó la importancia del entorno. Afirmó que estas decisiones resultan más sostenibles cuando existen consensos con otras familias y acompañamiento desde el ámbito educativo.
En el curso de su hijo, dijo, varios compañeros atraviesan un proceso similar, lo que evita que la elección se viva como un aislamiento o una imposición difícil de comprender.
Con una metáfora sencilla, Oreiro resumió su mirada sobre la crianza y los hábitos: “Si vos le ponés sal a un plato antes de probarlo, es difícil que después te guste algo diferente”. La frase sintetiza una idea central en su postura: antes de adelantar ciertas experiencias, prefiere que su hijo pueda descubrir otros estímulos, desarrollar curiosidad y construir una relación más equilibrada con la tecnología.
Sus declaraciones surgieron en medio de la repercusión por La Mujer de la Fila, la película en la que interpreta a Andrea Casamento, activista vinculada al acompañamiento de familiares de personas detenidas.
En ese contexto, Oreiro volvió a mostrarse reflexiva sobre los vínculos, la empatía y las decisiones que atraviesan la vida familiar, con una mirada que combina sensibilidad, presencia y responsabilidad.