Verano 2026
“Gana el que más guita tiene”: explosivas declaraciones sobre José Ignacio en un streaming de Argentina.
La influencer Maureen Fellner, autodefinida como antifluencer, realizó una serie de declaraciones en un programa de streaming argentino donde describió de forma crítica la dinámica social en zonas exclusivas del Este uruguayo. Sus dichos generaron repercusión por la forma en que retrató a residentes y turistas en Manantiales, La Barra y José Ignacio.
Durante una charla en el programa “Chango” del canal Laca Stream, la comunicadora argentina Maureen Fellner puso en debate la vida social del Este uruguayo, con expresiones directas y coloquiales que rápidamente captaron la atención del público regional. “La gente de Manantiales ve a la gente de José Ignacio como los arribistas, los nuevos”, afirmó, describiendo una supuesta tensión entre distintos sectores de la zona costera de Maldonado.
En su intervención, Fellner definió a José Ignacio como “un barrio cerrado”, señalando que quienes veranean allí “no cruzan la ruta” y que “se juntan entre ellos, comen entre ellos”. Según su mirada, desde otras zonas se percibe que “los de José Ignacio son los más top”, mientras que quienes viven o veranean en Manantiales son vistos como “los menos”. Incluso llegó a describir esa dinámica como una competencia social donde “gana el que más guita tiene”.
La influencer también ironizó sobre la estética predominante en el balneario, asegurando que José Ignacio tiene “algo medio palermitano”, con personas de alto poder adquisitivo “vestidas con ruanas y sombreros”, y añadió con tono sarcástico: “O te hacés la Bronco Sport o te vestís de trapo”.
Relató además su experiencia personal al alojarse en José Ignacio durante diciembre, indicando que el lugar tiene una lógica cerrada incluso para cuestiones cotidianas: “No hay supermercado, no hay tomate orgánico, se tienen que hacer las compras en otro lado”. En ese contexto, mencionó la presencia de trabajadoras uruguayas que realizan compras y tareas domésticas para las familias que ocupan las viviendas del balneario.
Sobre las rutinas sociales, describió escenas en la playa: “En la Mansa nadie se mete al mar, están todos vestidos, en rondas, caminando como si fuera una pasarela”. Sus palabras generaron reacciones por el tono crítico y caricaturesco con el que retrató la vida en uno de los destinos más reconocidos de Uruguay.
Otro tramo de su intervención apuntó a la presencia argentina en Punta del Este. Fellner señaló que “la mayoría de los propietarios son argentinos, pero a su vez son turistas”, lo que definió como “una contradicción”. Afirmó que existe una actitud de “imponer una autoridad sobre una tierra que no es tuya” y comparó comportamientos culturales: “Los uruguayos son más tranquilos, más cálidos; el argentino y sobre todo el porteño está reacelerado”.
En esa línea, aseguró que ciertas conductas de turistas argentinos generan malestar: “La bocina es un drama”, dijo, aludiendo al tránsito en temporada alta. También afirmó que trabajadores que llegan desde otros departamentos a desempeñarse en Punta del Este suelen sentir rechazo hacia algunas actitudes de visitantes: “Dicen que se bajen ya mismo de este pony, esta gente”.
Finalmente, Fellner reconoció formar parte de ese mismo universo que critica, indicando que su rol es “ser la distinta” dentro de ese ambiente. Cerró su exposición admitiendo que, pese a todo, elige seguir veraneando en Uruguay por una cuestión personal: “Es mi historia, es mi vida, es mi raíz”.
Las declaraciones de Maureen Fellner abrieron debate en redes sociales y entre seguidores del programa, por el contenido y el lenguaje utilizado al referirse a zonas emblemáticas del turismo uruguayo.