Pronóstico del tiempo
Gabriel Labrador: “Las precipitaciones aumentarán en noviembre y diciembre; en enero y febrero habrá una predominancia de días nublados y ventosos”.
Durante una entrevista en La Mañana en Cadena, Gabriel Labrador sostuvo que Uruguay se encamina hacia un evento de El Niño de gran intensidad, con lluvias por encima de lo habitual hacia fines de año y una menor insolación durante buena parte del verano. El especialista alertó sobre posibles efectos en el turismo de sol y playa, el aumento de los caudales de los ríos y una mayor presencia de condiciones propicias para el desarrollo de mosquitos.
El comportamiento atmosférico de los próximos meses estará fuertemente condicionado por la evolución de El Niño, un fenómeno climático de escala global que ya muestra señales claras de instalación y que podría incidir de forma directa en las lluvias, la nubosidad, las temperaturas y hasta en la planificación turística de la próxima temporada estival en Uruguay.
En diálogo con Marcelo Umpierrez en La Mañana en Cadena, el meteorólogo Gabriel Labrador explicó que la situación actual responde a un proceso natural que ocurre en el océano Pacífico intertropical, cerca de las costas de América del Sur, donde la temperatura de la superficie del mar se ubica por encima de los valores considerados normales.
“Estamos ante un fenómeno natural a escala global, conocido como El Niño, que se produce cuando las temperaturas de la superficie del mar en una extensa región del Pacífico intertropical están por encima de lo normal”, señaló Labrador.
El especialista sostuvo que ese calentamiento anómalo no queda limitado al océano, sino que altera la circulación general de la atmósfera. A partir de ese cambio, se modifica también el transporte de calor y humedad desde regiones como la Amazonia, el Pantanal y el Chaco hacia la Cuenca del Plata, con efectos sobre Uruguay y el sureste de América del Sur.
“Cuando se da el fenómeno de El Niño, ese flujo de aire cálido y húmedo desde la Amazonia, el Pantanal y el Chaco hacia Uruguay se incrementa y se vuelve más intenso”, explicó.
Según Labrador, esa mayor disponibilidad de humedad en la atmósfera genera un escenario propicio para que cada avance de aire frío encuentre mejores condiciones para provocar lluvias y tormentas más importantes.
“Si tenemos aire predominantemente más cálido y, sobre todo, más húmedo, cada vez que pasa un frente frío las lluvias y las tormentas se intensifican”, indicó el meteorólogo.
En términos generales, el especialista afirmó que los años bajo influencia de El Niño suelen estar asociados en Uruguay a precipitaciones superiores a los promedios históricos. Sin embargo, aclaró que la distribución de esos efectos no es homogénea en todo el territorio y que las temperaturas pueden comportarse de manera diferente según la región y el período analizado.
Labrador detalló que las anomalías actuales de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ya rondan los tres grados por encima de lo normal. Por esa razón, consideró que el fenómeno está prácticamente presente, aunque todavía no haya sido declarado oficialmente bajo todos los criterios técnicos internacionales.
“El Niño ya está prácticamente instalado. Lo que ocurre es que las agencias internacionales esperan que esa anomalía se verifique durante tres meses consecutivos para declararlo oficialmente”, explicó.
El meteorólogo agregó que organismos internacionales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos y la Organización Meteorológica Mundial ya vienen siguiendo y comunicando la evolución del evento. De acuerdo con sus análisis, no se trataría de un episodio menor.
“Este evento en particular ya está catalogado como un Niño fuerte o muy fuerte, y eso significa que sus efectos pueden ser importantes, especialmente en cuanto a la frecuencia e intensidad de las precipitaciones”, advirtió.
Al analizar el comportamiento histórico del fenómeno en Uruguay, Labrador marcó una diferencia entre la primavera meteorológica, que comprende septiembre, octubre y noviembre, y el verano climatológico, integrado por diciembre, enero y febrero. En ese sentido, puntualizó que noviembre y diciembre aparecen como los meses con mayor señal de lluvias superiores a lo habitual.
“En primavera, el mes en el que normalmente ocurren lluvias bastante por encima de lo normal durante un evento de El Niño es noviembre. En verano, ese comportamiento se ve sobre todo en diciembre”, explicó.
Ante la consulta sobre el posible impacto en el inicio de la temporada turística, Labrador aclaró que diciembre podría presentarse más inestable que en otros años, pero remarcó que enero suele tener una respuesta diferente ante este fenómeno.
“Enero es el mes que menos refleja los efectos de El Niño, especialmente en el Este. Tiene un comportamiento casi singular y, generalmente, llueve poco por la predominancia de sistemas de alta presión”, señaló.
De todos modos, el meteorólogo aclaró que una menor cantidad de lluvia no necesariamente implica un verano con mayor presencia de sol. En el caso del Este, la afectación principal podría darse por la nubosidad, los días ventosos y una reducción de las horas de insolación.
“Capaz que no llueve tanto como se está diciendo, sobre todo en enero y febrero, pero sí puede haber una predominancia de días nublados y ventosos”, sostuvo Labrador.
Ese aspecto, según el especialista, representa uno de los puntos más sensibles para Maldonado, Punta del Este y otros destinos costeros, donde la actividad económica de verano está estrechamente vinculada al turismo de sol y playa.
“La afectación directa que puede tener el turismo de sol y playa es la menor insolación, es decir, una menor cantidad de horas de sol”, afirmó.
Labrador explicó que los impactos más contundentes de El Niño no se proyectan de igual manera para todo el país. La señal climática más fuerte, según sus estudios, aparece sobre el norte y el noreste de Uruguay, en conexión con lo que pueda ocurrir también en el sur de Brasil y en las principales cuencas hidrográficas de la región.
“Los departamentos más afectados serían Artigas, Salto, Tacuarembó, Rivera y Cerro Largo. Allí la correlación entre lluvias y eventos de El Niño es mucho mayor”, precisó.
El meteorólogo también advirtió que las precipitaciones abundantes en Brasil y en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay pueden tener consecuencias indirectas sobre el territorio nacional. En particular, mencionó un eventual aumento de caudales en el río Uruguay y en el río Negro.
“Es muy probable que aumenten muchísimo los caudales del Río Uruguay y del Río Negro, y eso puede traer otras secuelas”, indicó.
A ese panorama hidrológico se suman posibles consecuencias sanitarias derivadas de un ambiente más húmedo, con mayor nubosidad y más agua acumulada en determinadas zonas. Labrador sostuvo que ese escenario puede favorecer la proliferación de mosquitos y elevar la preocupación por enfermedades transmitidas por esos vectores.
“Si llueve mucho y está muy nublado, proliferan los mosquitos. Desde el punto de vista de la salud podemos llegar a tener problemas con el dengue y otras enfermedades”, expresó.
Durante la entrevista, Labrador también hizo referencia a un informe técnico de su autoría, titulado “El Niño, el Tiempo Atmosférico y el Clima de Uruguay”, en el que estudió el comportamiento del fenómeno en 18 localidades del país.
“Estudié Punta del Este, La Paloma y Punta del Diablo para analizar qué ocurre con el turismo de sol y playa bajo la influencia de El Niño”, explicó.
El especialista remarcó que ese tipo de información resulta relevante para la toma de decisiones públicas y privadas, ya que el comportamiento del tiempo puede incidir en la programación de actividades, la operativa turística, la planificación de servicios y las expectativas del sector.
En cuanto a la situación actual del invierno, Labrador sostuvo que junio viene mostrando temperaturas levemente inferiores a los valores normales. Si bien los cielos cubiertos pueden moderar las bajas temperaturas durante algunas noches, el ingreso de aire frío continuará marcando el escenario inmediato.
“Estamos teniendo un junio con temperaturas levemente por debajo de lo normal”, afirmó.
Para las próximas horas, el meteorólogo anticipó una mejora rápida de las condiciones tras el pasaje de inestabilidad, aunque acompañada por viento del sur y suroeste, con intensidad persistente durante buena parte de la jornada del viernes 19 de junio.
“Después del pasaje del frente frío mejora bastante rápido, pero se mantienen temperaturas bajas y vientos del sur y suroeste de entre 40 y 50 kilómetros por hora”, detalló.
Labrador aclaró que no se espera un temporal de gran magnitud, pero sí una jornada ventosa y fría, especialmente en zonas costeras y abiertas, donde el viento del suroeste suele acentuar la sensación térmica.
“No será un gran temporal, pero sí un viento persistente del suroeste, relativamente fuerte, soplando casi todo el día”, indicó.
Según su previsión, las temperaturas máximas del viernes no superarían los 12 grados, mientras que la madrugada del sábado se perfila como una de las más frías del período reciente, con registros bajo cero en sectores del centro del país y valores cercanos o inferiores al punto de congelación en buena parte del territorio nacional.
“La máxima del viernes no va a superar los 12 grados y se viene una madrugada de sábado muy fría”, señaló.
“La ventaja de Punta del Este es estar cerca del mar, porque las diferencias entre las temperaturas sobre el agua y sobre tierra son bastante grandes”, agregó.
No obstante, Labrador advirtió que en el Este y en casi todo el país se esperan mínimas muy bajas, con heladas en distintas zonas y una sensación invernal marcada durante el fin de semana.
“En el centro del país esperamos temperaturas otra vez por debajo de cero grado, y en el Este mínimas cercanas al cero o incluso inferiores en varios puntos”, afirmó.
Otro de los fenómenos que seguirá presente durante el invierno será la formación de nieblas y neblinas, especialmente durante las noches y madrugadas. El meteorólogo explicó que la combinación de bajas temperaturas y humedad atmosférica favorece ese comportamiento, aunque en las madrugadas más frías parte del vapor de agua puede congelarse y transformarse en escarcha.
“Nieblas vamos a seguir teniendo en las madrugadas y en las noches prácticamente durante todo el invierno”, sostuvo.
“La ventaja de las madrugadas extremadamente frías es que la niebla se reduce, porque el vapor de agua termina congelándose y formando escarcha sobre el suelo”, explicó Labrador.
De cara a los próximos días, el especialista adelantó además que el lunes podría registrarse un nuevo pasaje de inestabilidad, con posibilidad de algún chaparrón, aunque el rasgo dominante seguirá siendo la persistencia del frío.
“Este invierno va a mantener días fríos, y para la primavera y el verano vemos un escenario con escasa insolación, sobre todo en noviembre y diciembre, que aparecen como los meses más complicados por el pico de precipitación”, concluyó.
Las proyecciones planteadas por Gabriel Labrador configuran un escenario climático que trasciende la previsión diaria del tiempo y se instala como un factor de análisis para sectores productivos, autoridades, operadores turísticos y servicios vinculados a la salud pública.
La evolución de El Niño será determinante para entender cómo se comportarán las lluvias, la nubosidad, los caudales y las condiciones generales de una temporada que podría estar marcada por más humedad, menos sol y una atmósfera más inestable.