TRAYECTORIA

Dr. Ricardo D’Albora Rivas: “Mi madre me enseñó a tratar con la gente; eso no está en los libros”

El otorrinolaringólogo expresó su gratitud por el reconocimiento de la Junta Departamental de Maldonado, impulsado por el edil Fernando Perdomo. Compartió recuerdos de su infancia y del camino profesional que comenzó junto a su familia.

Con el respaldo de las tres Bancadas, el médico Ricardo D’Albora Rivas será reconocido durante la sesión ordinaria de hoy, martes 27 de octubre, en la Junta Departamental de Maldonado.

Al referirse a la distinción, consideró que otras personas también merecen ese lugar y valoró la posibilidad de recibirla acompañado por sus seres queridos.

“Es raro que reconozcan a alguien en vida. Espero vivir un poco más; todavía me siento muy joven”, expresó.

Hijo de médicos, encontró en su madre una referencia decisiva para su formación.

Según recordó, fue la primera otorrinolaringóloga radicada en el interior del país y una pionera de la especialidad en Maldonado.

“Probablemente yo sea otorrino por ella”, señaló.

Además de los conocimientos clínicos, destacó las enseñanzas que recibió sobre el vínculo con los pacientes.

Su historia en el departamento comenzó en 1971, cuando tenía tres años.

De aquel Maldonado conserva escenas que hoy resultan difíciles de imaginar: recorría Arturo Santana en un carro con rulemanes, desde calle Sarandí hasta la calle San Carlos, y jugaba cerca del pequeño chalet donde comenzó a funcionar el Sanatorio Cantegril.

También recordó que sus padres le advertían sobre la vía del tren que pasaba por donde actualmente está el bulevar Artigas.

Al comparar aquel paisaje con el presente, mencionó la transformación de la avenida Roosevelt, donde los espacios verdes que conoció dieron paso a numerosos edificios.

La continuidad entre ambas generaciones también quedó registrada en un sistema informático que su madre comenzó a utilizar tempranamente y que él todavía conserva como respaldo.

Allí figuran 37.800 pacientes atendidos entre los dos, aunque aclaró que la mayoría corresponde a su propia actividad.

Actualmente, estimó que atiende a unos 500 pacientes mensuales en Maldonado, además de su trabajo en Montevideo.

Sobre el presente de la medicina, explicó que el avance del conocimiento exige una formación cada vez más específica dentro de la propia otorrinolaringología.

Esa diversidad se refleja en las áreas de trabajo de los docentes que lo acompañan en la unidad académica.

A ese proceso se suma la inteligencia artificial, que, según sostuvo, está obligando a revisar tanto la práctica profesional como la enseñanza: “Va más rápido de lo que podemos procesar”.