TEMPORADA 2026

Pablo Goncálvez (“asesino de Carrasco”): se instaló en Punta del Este y reside a metros de la Península.

El hombre condenado por tres homicidios en la década de 1990 vive actualmente en la zona de Parada 2, a pocas cuadras del monumento de Los Dedos. Autoridades consultadas por Cadena del Mar, reconocen que su sola presencia reactiva alertas institucionales.

Pablo José Goncálvez Gallarreta, de 56 años, fue condenado por la Justicia a raíz de tres homicidios cometidos entre los años 1992 y 1993, en un caso que marcó un antes y un después en la crónica policial del país.

Tras cumplir 23 años y 4 meses de prisión, recuperó la libertad en el 2016 y, desde entonces, su situación ha sido objeto de seguimiento mediático y atención institucional.

Los hechos por los que fue sentenciado fueron:

1°) El asesinato de Ana Luisa Miller Sichero, ocurrido el 1° de enero de 1992.

2°) El homicidio de Andrea Castro, el 20 de septiembre de 1992.

3°) El crimen de María Victoria Williams Sanz, el 8 de febrero de 1993.

Los colegas de prensa de la época, denominaron el caso como los “crímenes de Carrasco”, por la vinculación territorial de la investigación con ese barrio montevideano.

Su detención se produjo en febrero de 1993, cuando intentaba salir del país en un ómnibus con destino a Brasil.

Luego de su liberación en junio de 2016, se radicó en Paraguay.

En el 2017 fue detenido en ese país por porte de armas y tenencia de drogas, cumpliendo una nueva condena hasta agosto de 2019.

En noviembre de 2023 reingresó a Uruguay a través del puente internacional de Salto Grande.

En marzo de 2024 circularon denuncias en Carrasco sobre un hombre que decía ser él, aunque la Policía aclaró que se trataba de un impostor.

Durante meses no hubo confirmación pública sobre su residencia.

En las últimas horas, fuentes oficiales confirmaron que actualmente vive en Punta del Este, en la zona de Parada 2, en una vivienda vinculada a su entorno familiar.

Desde el punto de vista jurídico penal, no registra pena de privación de libertad pendiente de cumplimiento en Uruguay.

No obstante, por la gravedad de sus antecedentes, su presencia continúa generando atención institucional.

“Solo la mención de su nombre enciende alarmas”, indicó una alta fuente policial al ser consultada por nuestro medio de comunicación.