BIODIVERSIDAD
Sandra Corbo (Red Unión de la Costa): “La zona donde se pretende instalar el aeropuerto en Rocha es sumamente sensible”.
La referente ambiental señaló en Cadena del Mar la presencia de un corredor biológico y advirtió sobre la interacción de aves con la operativa aeronáutica, además de plantear reparos por la eventual contaminación lumínica y sus efectos sobre los cielos nocturnos.
Las características naturales del territorio seleccionado para el proyectado aeropuerto internacional en Rocha concentran parte de las objeciones formuladas por la Red Unión de la Costa.
Sandra Corbo, integrante del colectivo, explicó en diálogo con Cadena del Mar los motivos ambientales que sustentan sus cuestionamientos y describió las particularidades del entorno comprendido entre las lagunas Garzón y de Rocha.
“Estamos hablando de casi 210 hectáreas donde realmente hay un corredor biológico de diferentes especies”, señaló.
Corbo mencionó además la existencia de pradera natural, pastizales y tajamares en un área situada entre ambientes protegidos.
AVES Y OPERATIVA AERONÁUTICA
La presencia y el desplazamiento de aves constituyen otro de los argumentos planteados por la entrevistada. Durante la conversación mencionó especies migratorias, otras consideradas prioritarias para la conservación en Uruguay y ejemplares capaces de alcanzar alturas relevantes para la actividad aérea.
“Nadie puede controlar a las especies”, sostuvo Corbo al ser consultada sobre la posibilidad de compatibilizar esa dinámica natural con el movimiento de aviones.
La integrante de la Red señaló que el análisis también debe contemplar las consecuencias que una eventual interacción con la fauna podría representar para las propias operaciones.
Desde esa perspectiva, consideró necesario estudiar las condiciones del lugar antes de avanzar con una transformación territorial de esta magnitud.
“Tenemos que cumplir lo que está escrito en los papeles. Tenemos que llegar a protegerlas de verdad. Por algo son áreas protegidas”, expresó.
CIELOS NOCTURNOS
Corbo incorporó al debate otro componente: la preservación de la oscuridad natural. Según explicó, esa franja costera presenta condiciones particulares para la observación astronómica y existen iniciativas destinadas a conservarlas.
“Es una zona sumamente sensible por la parte astronómica”, afirmó. La entrevistada mencionó especialmente el entorno de La Serena, del otro lado de la Laguna de Rocha, donde se desarrollan acciones vinculadas con el cuidado de los cielos nocturnos.
A su entender, una terminal de estas características introduce elementos que también deben formar parte de la evaluación.
“Tampoco es compatible un aeropuerto por la iluminación”, señaló al referirse a las instalaciones necesarias para la actividad aeronáutica.
Corbo sostuvo que el análisis ambiental debe trascender la superficie directamente ocupada por las pistas y considerar las transformaciones asociadas al funcionamiento de la infraestructura.
SEGUIMIENTO DEL PROCESO
La entrevistada explicó que diferentes colectivos permanecen en contacto para intercambiar información y acompañar las etapas del procedimiento. La Red Unión de la Costa coordina acciones con la Fundación Lagunas Costeras, la Liga de Fomento de José Ignacio, José Ignacio en Acción y grupos vinculados con La Serena y Las Garzas, entre otros.
“Tenemos que esperar a ver qué dice la Junta y seguir”, indicó Corbo sobre los próximos pasos. También señaló que las organizaciones buscan que las observaciones realizadas durante las instancias de participación sean recibidas y consideradas.
La integrante de la Red destacó finalmente la importancia adquirida por el trabajo conjunto entre habitantes, organizaciones y técnicos para conocer las particularidades de estos ambientes. “Conocer el territorio es una manera de conservarlo, porque si no conoces dónde vivís no podes cuidarlo”, concluyó.