ACTUALIZACIÓN
El Niño (Uruguay): prevén lluvias intensas entre noviembre y diciembre.
Los pronósticos señalan un fortalecimiento del fenómeno hacia fin de año, con mayor incidencia sobre el norte del país. Las precipitaciones abundantes y las posibles crecidas mantienen la atención de las autoridades, mientras sus efectos podrían prolongarse hasta el otoño de 2027.
El último trimestre de 2026 concentra un período de especial vigilancia climática para Uruguay.
El avance de El Niño favorece un escenario de lluvias superiores a lo habitual, con episodios intensos que pueden afectar los cursos de agua, las actividades productivas y la infraestructura.
Los modelos sitúan el máximo calentamiento del Pacífico ecuatorial entre noviembre y diciembre, seguido de un debilitamiento gradual desde comienzos de 2027.
Ese pico corresponde a la intensidad del fenómeno oceánico, cuyos efectos sobre las precipitaciones pueden manifestarse antes y continuar después.
Marcelo Barreiro, físico y oceanógrafo de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, en diálogo con los colegas periodistas de El País, explicó que la influencia sobre Uruguay suele ser más marcada entre octubre y diciembre y reaparecer entre marzo y mayo.
La señal de mayores precipitaciones es especialmente clara al norte del Río Negro.
El especialista señaló que este proceso también aumenta la frecuencia de eventos extremos de lluvia diaria, que pueden estar acompañados de vientos intensos durante las tormentas.
Por lo tanto, el impacto comprende tanto el volumen acumulado como la concentración de agua en períodos breves.
Un boletín elaborado por organismos meteorológicos, hidrológicos y de gestión de emergencias de Brasil al que accedió Cadena del Mar, asignó un 95% de probabilidad a que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante octubre, noviembre y diciembre.
Para el sur brasileño proyectó precipitaciones superiores a lo normal y riesgo de crecidas.
En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional confirmó a nuestra emisora (106.5 F.M.) que los análisis estacionales muestran una evolución desigual de las lluvias, con excesos que avanzarían sobre el Litoral y el noreste hacia el cierre del año.
Para Uruguay, las precipitaciones en las cuencas compartidas representan otro factor de vigilancia: el nivel de los ríos depende tanto de las lluvias dentro del territorio como de los aportes provenientes de zonas ubicadas río arriba.
Ante este escenario, el Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) desarrolla tareas de coordinación y preparación para responder a posibles inundaciones, tormentas severas y afectaciones a viviendas y servicios.
Imagen: Ilustrativa Cadena del Mar.