ALERTA

Ciberseguridad (Uruguay): uno de cada tres usuarios enfrentó intentos de fraude digital según Datasec y Grupo Radar.

El 8% de los internautas perdió dinero por estafas en internet durante el último año, frente al 5% registrado en 2024. El relevamiento también advierte sobre deficiencias en las medidas de protección y nuevas modalidades de engaño mediante inteligencia artificial, incluida la suplantación de identidad.

La creciente exposición a las amenazas informáticas plantea nuevos desafíos para la población uruguaya, tanto por sus consecuencias económicas como por las dificultades que persisten para resguardar los datos personales y prevenir maniobras delictivas en los entornos digitales.

El informe "Estado de la Ciberseguridad en Uruguay 2025-2026", desarrollado por Datasec a partir de información recopilada por Grupo Radar, revela que el 32% de los usuarios de internet experimentó algún intento de estafa, engaño o robo de información.

La investigación, impulsada por una empresa especializada en ciberseguridad, seguridad de la información y gestión de riesgos, examina además la evolución de estas amenazas y el grado de preparación de las personas y las organizaciones para enfrentarlas.

En cuanto al impacto económico, el estudio establece que el 8% de los usuarios sufrió pérdidas de dinero durante los últimos 12 meses, frente al 5% registrado en 2024.

La diferencia de 3 puntos porcentuales evidencia un aumento en la proporción de afectados por este tipo de delitos.

El relevamiento también identifica importantes carencias en los hábitos preventivos.

Una de cada tres personas que utiliza computadoras no cuenta con antivirus, mientras que el 40% no realiza respaldos de su información.

Entre quienes emplean teléfonos inteligentes, uno de cada cuatro tampoco efectúa copias de seguridad del contenido almacenado.

Sin embargo, estas experiencias también impulsan cambios de comportamiento: el 71% de quienes atravesaron algún intento de fraude modificó sus prácticas de navegación o incorporó medidas para reforzar su protección.

A esta realidad se suma el escaso nivel de comunicación de los hechos a las autoridades. Según el módulo de victimización de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), incluido en su informe anual de 2025, solamente el 21,7% de los casos de estafa fue reportado a la Policía y apenas el 18,6% llegó a formalizarse mediante una denuncia.

Por otra parte, los registros del Centro Nacional de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática (CERTuy) reflejan una mayor capacidad de detección, en un escenario donde las modalidades delictivas evolucionan hacia procedimientos más sofisticados, especialmente aquellos basados en la manipulación de las personas.

En este contexto, la inteligencia artificial incorpora riesgos adicionales. En distintos países de la región ya se han documentado ataques de phishing personalizado, campañas automatizadas de mensajes fraudulentos y falsificaciones de voces e imágenes destinadas a suplantar identidades.

Estas herramientas, anteriormente asociadas a conocimientos técnicos avanzados, permiten actualmente multiplicar los intentos de estafa, acelerar su ejecución y aumentar la credibilidad de las comunicaciones utilizadas para engañar a potenciales víctimas.

No obstante, la misma tecnología también ofrece oportunidades para fortalecer la prevención, mediante la identificación temprana de actividades sospechosas, el reconocimiento de patrones de ataque y la automatización de respuestas frente a posibles incidentes.

El documento concluye que la ciberseguridad trasciende las soluciones informáticas y requiere una combinación de educación, hábitos responsables, mecanismos preventivos y capacidades de respuesta, tanto en el ámbito personal como empresarial.

Imagen: ilustrativa Cadena del Mar Ediciones.