ACTUALIZACIÓN
Aeropuerto en Rocha (Proyecto): organizaciones ambientales objetan los ejemplos utilizados para defender su ubicación.
La Red Unión de la Costa cuestionó las comparaciones con Galápagos y Fernando de Noronha al considerar que responden a realidades históricas, geográficas y de conservación diferentes. El planteo se conoce mientras continúa el trámite territorial para los terrenos previstos junto al corredor costero.
La discusión por la futura terminal aérea internacional sumó un nuevo capítulo.
Uno de los referentes de la Red Unión de la Costa, consultado por Cadena del Mar, hizo llegar a nuestra emisora un texto en el que el colectivo rebate los antecedentes internacionales mencionados para sostener la compatibilidad de esta clase de infraestructura con ecosistemas protegidos.
La respuesta apunta especialmente a los casos de Baltra, en las islas Galápagos, y Fernando de Noronha, en Brasil.
Según el material recibido, ambas pistas fueron construidas entre 1941 y 1942 por razones militares relacionadas con la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía no existían los actuales mecanismos de evaluación de impacto ambiental.
En Galápagos, la terminal ecológica que suele utilizarse como referencia fue desarrollada recién entre 2012 y 2013 sobre una infraestructura preexistente de varias décadas.
Para la Red, equiparar esa reconversión con la decisión de seleccionar actualmente un terreno para levantar desde cero una nueva terminal conduce a conclusiones equivocadas: “No es lo mismo”.
UNA REALIDAD GEOGRÁFICA DIFERENTE
El segundo argumento se concentra en las características territoriales.
Galápagos y Fernando de Noronha están alejados de sus respectivos continentes y poseen una dependencia muy superior del transporte aéreo para mantener su conectividad.
“Rocha no está en esa situación”, sostiene el pronunciamiento remitido a Cadena del Mar.
Allí se recuerda que el departamento dispone de conexiones terrestres y que incluso fue manejada otra alternativa más al norte, próxima a Ruta 9 y Camino al Caracol.
Desde esa perspectiva, el colectivo considera que la discusión debe centrarse primero en determinar cuál es el emplazamiento más adecuado y no únicamente en establecer si técnicamente resulta posible operar cerca de espacios de elevado valor natural.
El caso de Baltra aporta, según sus autores, otro elemento relevante.
El aeropuerto Seymour se encuentra fuera de los límites del Parque Nacional Galápagos, circunstancia interpretada como una señal de que aquella experiencia no necesariamente respalda la localización escogida para la iniciativa uruguaya.
La preocupación adquiere dimensión regional por la cercanía con Laguna Garzón, ecosistema situado en el límite entre Maldonado y Rocha e incorporado al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
El Ministerio de Ambiente destaca allí la presencia de ambientes singulares y especies consideradas prioritarias para la conservación.
TURISMO Y CAPACIDAD DE CARGA
Otro capítulo analiza cómo Galápagos y Fernando de Noronha administran la presión generada por la llegada de visitantes.
La Red señala que ambos destinos aplican restricciones, tasas y mecanismos destinados a contener la demanda, en lugar de promover un crecimiento ilimitado del movimiento turístico.
El razonamiento lleva al colectivo a cuestionar que esas experiencias puedan presentarse automáticamente como antecedentes de una propuesta destinada a ampliar la conectividad aérea de la costa rochense.
La capacidad técnica del eventual operador tampoco resuelve, según el planteo, el punto central de la controversia.
El texto reconoce la experiencia internacional de Corporación América Airports, pero diferencia la calidad de una gestión aeroportuaria de la conveniencia territorial del lugar seleccionado.
“Un aeropuerto bien administrado en el sitio equivocado sigue estando en el sitio equivocado”, afirma la Red Unión de la Costa.
LOS VUELOS QUE YA CRUZAN LA ZONA
El pronunciamiento aborda además el informe de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica elaborado con registros correspondientes al período comprendido entre octubre de 2025 y marzo de 2026.
Ese relevamiento identificó decenas de operaciones sobre el entorno de las lagunas de Rocha y Garzón.
La interpretación favorable a la iniciativa sostiene que una terminal permitiría ordenar una actividad que actualmente se desarrolla en buena medida dentro de espacio aéreo no controlado.
La Red no descarta que una infraestructura de esas características pueda mejorar la organización del tránsito, aunque plantea otra interrogante: qué capacidad concreta de fiscalización tendrá DINACIA cuando exista un volumen superior de movimientos regulares.
El colectivo observa que la reconstrucción actual se realizó mediante una plataforma comercial de seguimiento y no a través de los propios sistemas de control del organismo.
EL TRÁMITE CONTINÚA
Paralelamente, la Intendencia de Rocha mantiene abierta la puesta de manifiesto del Programa de Actuación Integrada Abreviado correspondiente a los padrones rurales 69.929 y 69.930, situados en Ruta 10 y Camino El Caracol.
La propuesta procura modificar la categoría de esos terrenos de rural a suburbana para permitir la construcción de la terminal internacional y sus usos complementarios.
La recepción de aportes permanecerá habilitada hasta el próximo martes 8 de septiembre.