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Alerta ambiental (Océanos): descubren plástico fusionado con restos de coral.

Investigadores identificaron en las costas de Okinawa, Japón, fragmentos de coral muerto que quedaron unidos de manera permanente con plástico derretido. El fenómeno fue denominado “plasticoral” y podría convertirse en una nueva evidencia de cómo los residuos humanos están modificando los ecosistemas marinos.

Un equipo de científicos descubrió una nueva forma de contaminación en las costas de Okinawa, en Japón: pequeños fragmentos de plástico que, después de ser sometidos a altas temperaturas, penetraron en los poros de restos de coral muerto y quedaron incorporados a su estructura.

El fenómeno fue denominado “plasticoral” y fue identificado durante un relevamiento de residuos marinos realizado en tres playas de la isla.

Los investigadores encontraron pequeñas manchas de colores brillantes entre los habituales fragmentos blancos de coral.

Los análisis realizados posteriormente permitieron determinar que aquellas manchas correspondían a polímeros procedentes de plásticos domésticos.

Mediante técnicas de espectroscopia, microscopía y tomografía microcomputarizada se comprobó que el material plástico no estaba simplemente adherido a la superficie: había penetrado en los diminutos poros del esqueleto coralino.

Una vez que el plástico se derritió y entró en esos espacios, quedó prácticamente integrado al fragmento de coral, hasta el punto de que ambos materiales ya no podían separarse.

Los investigadores consideran que las hogueras realizadas en las playas podrían ser una de las principales causas de este proceso.

Uno de los ejemplares fue encontrado precisamente en una zona donde había evidencias de una fogata.

El calor generado por estas quemas puede alcanzar temperaturas suficientes para fundir determinados plásticos y permitir que el material penetre en la estructura porosa del coral.

El descubrimiento presenta una diferencia importante respecto de otras formas de contaminación plástica ya conocidas.

En los llamados plastiglomerados, por ejemplo, el plástico fundido puede mezclarse con arena, piedras u otros materiales.

En el caso del plasticoral, el sustrato está compuesto por restos de organismos marinos y forma parte de un ecosistema particularmente vulnerable.

Los fragmentos de coral muerto cumplen además funciones importantes en los arrecifes.

Pueden servir como superficie para que nuevos corales se establezcan y también generar pequeños refugios utilizados por peces juveniles y otros organismos.

Por eso, aunque todavía no se conocen completamente las consecuencias ecológicas del plasticoral, los científicos consideran necesario estudiar si estos materiales pueden afectar el desarrollo de nuevos corales o alterar otros procesos dentro de los arrecifes.

La contaminación por plástico ya representa una amenaza conocida para estos ecosistemas.

Los residuos pueden provocar daños físicos, favorecer enfermedades y transportar sustancias químicas o microorganismos que afectan a los organismos marinos.

El nuevo hallazgo agrega una preocupación: el plástico no solamente puede acumularse sobre los ecosistemas, sino también incorporarse físicamente a materiales naturales que cumplen funciones dentro de ellos.

Los científicos advierten que todavía se necesitan nuevos estudios para determinar qué tan extendido está el fenómeno, cuáles son exactamente las condiciones que lo generan y qué efectos puede producir a largo plazo.

El plasticoral también podría convertirse en una señal del impacto de la actividad humana sobre el planeta y quedar registrado durante largos períodos en los sedimentos, como una evidencia de la creciente presencia de materiales plásticos en los ecosistemas naturales.