del lujo a la cruda realidad

Punta del Este: el hostel que se promociona como “bonito” y sorprende por su abandono.

Visitantes que se alojaron en el Hostel Planet, ubicado en calle 18 esquina 30, pleno corazón de una de las zonas más caras de Punta del Este, difundieron imágenes y videos del interior del establecimiento, sorprendidos por el deterioro general, la precariedad de las instalaciones y una realidad que dista notoriamente de la promoción que se realiza en redes y plataformas web de alquileres.

Turistas que eligieron hospedarse en el Hostel Planet, en una ubicación privilegiada de Punta del Este, expusieron públicamente las condiciones en las que se encuentra el alojamiento, generando fuerte repercusión y cuestionamientos sobre los estándares mínimos de confort y seguridad.

Según relataron los propios visitantes, las puertas de las habitaciones deben cerrarse con candados “de alcancía”, un sistema improvisado que llamó especialmente la atención por su fragilidad. A esto se suma el mal estado general de las camas y de las habitaciones, con signos visibles de desgaste, mobiliario antiguo y una falta evidente de mantenimiento.

La ventilación es otro de los puntos criticados: el lugar no cuenta con sistemas adecuados, sino con ventiladores de pared añejos, insuficientes para garantizar condiciones aceptables de descanso, especialmente en temporada estival. Además, el edificio no dispone de ascensor, debiendo los huéspedes trasladarse únicamente por escaleras, lo que representa una dificultad adicional para personas mayores o con movilidad reducida.

En cuanto al costo, el valor de la estadía ronda los 2.000 pesos uruguayos por noche, unos 50 dólares estadounidenses. Si bien se trata de una tarifa considerada accesible para Punta del Este, los turistas manifestaron que el precio no justifica el estado del lugar. “Sabíamos que no era un hotel de lujo, pero lo que encontramos fue sorprendentemente malo”, señalaron.

La situación genera mayor malestar al contrastar la experiencia real con la imagen que el hostel proyecta en internet y redes sociales, donde se presenta como un espacio “bonito y agradable” para vacacionar. Al llegar y recorrer las instalaciones, los turistas aseguran que la realidad es “totalmente distinta a las imágenes”, lo que consideran una publicidad engañosa.

El caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de controles más estrictos en alojamientos turísticos, especialmente en uno de los principales destinos del país, donde la expectativa del visitante suele chocar, en algunos casos, con realidades que distan mucho de lo prometido.