MILAGRO EN TEMPORADA
José Ignacio (imágenes exclusivas Cadena del Mar): Niño de 3 años cruzó ruta 10 de madrugada y sorteó una serie de obstáculos que le salvaron la vida.
Una sucesión de decisiones fortuitas, alertas inesperadas y respuestas de animales y humanos, evitaron lo que pudo haber sido una tragedia para un niño de 3 años, en la madrugada de hoy viernes 16 de enero, en una de las zonas más transitadas del departamento de Maldonado: la ruta 10 en el área de José Ignacio.
Lo que hoy narramos desde Cadena del Mar con alivio, pudo haber terminado de la peor manera.
En la madrugada de este viernes, un niño de tres años salió solo de su casa (como se aprecia en las imágenes exclusivas de Cadena del Mar -sin que el adulto a cargo advirtiera su ausencia-, y comenzó a caminar en plena noche por una zona residencial del Este del departamento de Maldonado: "Pueblo San Vicente".
El episodio ocurrió en un sector conformado por desarrollos residenciales privados ubicados en el entorno de la Ruta Nacional número 10, próximos a José Ignacio y al Balneario Buenos Aires, un corredor que en esta época del año registra alto flujo vehicular, especialmente durante la noche, en pleno recambio turístico de la segunda quincena del mes de enero.
Según se aprecia, el niño salió desde una casa ubicada en el complejo "Pueblo San Vicente", caminó por las calles internas del barrio y luego cruzó la Ruta 10. Un cruce que, por sí solo, representa uno de los mayores riesgos del recorrido, lo que de forma casi inexplicable, no terminó en tragedia.
Sin sufrir lesiones, el menor continuó avanzando descalzo e ingresó al complejo "La Bonita", ya en zona de faja costera, donde volvió a desplazarse por calles internas sin que nada le ocurriera. Un segundo tramo que suma gravedad a la situación y que se transformó en otro punto crítico superado por el pequeño.
Fuentes consultadas indicaron que el niño podría incluso haber llegado hasta la playa, un escenario que hubiera expuesto al menor a peligros aún mayores. Sin embargo, una secuencia inesperada cambió el rumbo de los hechos.
En medio del silencio habitual de la madrugada, varios perros del complejo "La Bonita", comenzaron a ladrar de manera insistente.
Los animales no atacaron al niño, sino que actuaron como un sistema de alerta, marcando que algo no estaba bien y rompiendo la calma del lugar.
Atento a los ladridos, un casero del complejo precitado se acercó y encontró al pequeño de 3 años descalzo, cansado y desorientado.
De acuerdo a información exclusiva a la que accedió Cadena del Mar, el hombre le habló con calma, le preguntó si estaba bien, de dónde venía y cómo se llamaba.
El niño pudo decir su nombre, pero no recordaba su apellido, una reacción entendible por su edad, el cansancio y el impacto emocional de estar solo y lejos de su hogar, ¡en plena madrugada!.
De inmediato se dio aviso a la Policía, que llegó al lugar y trasladó al pequeño a una dependencia policial, desde donde fue derivado de forma preventiva a un centro de asistencia médica para constatar su estado de salud, el cual resultó satisfactorio.
Cuando regresaron los padres de la península de Punta del Este, advirtieron la ausencia del niño en la vivienda, hablaron con la niñera -que se habría quedado dormida-, y realizaron desesperados un llamado al servicio de emergencias 911. Donde los tranquilizaron porque su hijo, estaba con la policía, sano y salvo.
Al concurrir a la Seccional Policial, se confirmó que el menor ya se encontraba bajo resguardo, cerrando así una descripción de hechos que mantuvo en vilo a quienes tomaron conocimiento del caso.
El episodio deja una enseñanza profunda: una cadena de riesgos evitados -una casa abierta, un barrio extenso, una ruta colmada de vehículos, la cercanía del mar-, que fue contrarrestada por una cadena de gestos que salvaron una vida.
La alerta de los animales, la atención del casero y la rápida respuesta policial transformaron lo que pudo haber sido la tragedia del verano en todo el Uruguay, en un final feliz, con un niño que hoy está muy bien y junto a su familia.