TEMPORADA 2026
Día de Iemanjá: cientos de personas se congregaron a lo largo de la costa.
Hoy, lunes 2 de febrero, distintos puntos del departamento de Maldonado se transformaron en escenarios de recogimiento, fe y convivencia, en una multitudinaria celebración en honor a Iemanjá. Cadena del Mar realizó una cobertura integral de la jornada, poniendo en valor a la tradicional Diosa del Mar venerada en numerosos rincones del mundo.
En las primeras horas de la tardecita, los sonidos del agua comenzaron a entrelazarse con cálidos rezos, cantos ceremoniales y el constante ir y venir de personas que se acercaban con flores, velas y ofrendas. La arena fue cobrando vida con colores, símbolos y emociones, dando forma a una jornada donde la espiritualidad y el encuentro comunitario marcaron cada instante.
El escenario principal de una de las celebraciones más concurridas se vivió en Punta del Este, donde la ceremonia central tuvo lugar en la Playa Mansa, a la altura de la Parada 16.
Frente a la Bahía de Maldonado, el paisaje se convirtió en un espacio cargado de simbolismo. Sobre la arena se dispusieron flores blancas y celestes, frutas, dulces, velas de distintos colores —cada una con su significado espiritual—, collares, pulseras e imágenes de la virgen, junto a las tradicionales barcas y pequeñas embarcaciones artesanales preparadas especialmente para la ocasión.

Uno de los momentos más conmovedores fue la entrega ritual de estas barquitas al agua. Con gestos pausados y miradas cargadas de emoción, los participantes colocaron en su interior mensajes escritos, velas encendidas y objetos personales, dejándolas luego avanzar mar adentro como símbolo de agradecimiento, pedidos de protección y búsqueda de equilibrio espiritual.
A lo largo de la tardecita y noche de hoy lunes 2 de febrero, Cadena del Mar acompañó cada expresión de fe: los rezos colectivos e individuales, las caminatas descalzas por la orilla como acto de purificación, los cantos tradicionales y los instantes de profundo silencio frente al horizonte.

Un atardecer que acompañó la espiritualidad
El marco natural fue uno de los grandes protagonistas de la jornada. El atardecer regaló una postal excepcional, con cielos teñidos de naranjas, rosados y violetas que se reflejaban sobre el agua, mientras la multitud permanecía en respetuoso recogimiento.
El reflejo del sol se fundía con la silueta majestuosa de la Isla Gorriti, componiendo una escena cargada de emoción y simbolismo.
Con la llegada de la noche, la tímida luna y las primeras estrellas comenzaron a iluminar el cielo, acompañadas por el brillo de las luces de los edificios de la península y de la Rambla Claudio Williman, envolviendo el encuentro en una atmósfera serena y profundamente espiritual.
En determinados momentos, la oscuridad se hizo presente, no como ausencia de luz, sino como espacio de introspección y reflexión, donde cada persona parecía dialogar en silencio con el mar.

Un gesto cargado de fe
Tal como reflejan las imágenes obtenidas por este medio, uno de los episodios más significativos de la jornada se vivió cuando una mujer se acercó a Walter, reconocido referente umbandista del departamento de Maldonado y la región.
La señora llevaba consigo una remera negra perteneciente a un ser querido que atraviesa un momento de extrema dificultad. Con respeto, concentración y profunda espiritualidad, Walter ingresó al agua ya entrada la noche, realizando el ritual correspondiente según sus creencias, buscando impregnar la prenda de bendiciones y energía positiva.
La mujer, visiblemente emocionada, observaba en silencio, aferrada a la esperanza y a la fe de que ese gesto simbólico pueda ayudar a su ser querido a superar el difícil trance que atraviesa.
Historias de fe, pedidos y agradecimientos
El clima fue tan diverso como emotivo. Niños, niñas, adolescentes, adultos y personas mayores compartieron abrazos espontáneos, lágrimas sinceras, sonrisas de esperanza y momentos de introspección.
Durante toda la jornada, el equipo de Cadena del Mar dialogó con fieles, vecinos y turistas que se acercaron movidos por la devoción, la curiosidad o la necesidad de encontrar consuelo.
Algunos atravesaban complejas situaciones de salud, dificultades económicas o conflictos familiares, mientras que otros regresaban para agradecer por cambios positivos recientes en sus vidas.
“Cada año vengo porque este lugar me dio fuerza cuando más la necesitaba. Hoy vuelvo para agradecer”, relató una vecina mientras encendía una vela frente al agua.
Un visitante que presenciaba la ceremonia por primera vez expresó conmovido: “No conocía esta tradición, pero se siente una paz enorme. Es un momento que une a todos, más allá de las creencias”.
Mucho más que una ceremonia religiosa
La celebración volvió a demostrar que el Día de Iemanjá trasciende lo estrictamente espiritual. Se convirtió en un espacio de convivencia donde compartieron fieles del afroumbandismo, personas de otros credos y quienes simplemente se acercaron a observar.
La fe apareció como el eje central de la jornada: creer como motor de esperanza, como impulso para atravesar dificultades y como fuerza transformadora en la vida personal y colectiva.
Las luces de las velas reflejadas sobre el agua, el murmullo constante de las olas y el lento desplazamiento de las barcas alejándose hacia el horizonte construyeron una postal inolvidable.
Una tradición viva en Maldonado
Cada 2 de febrero, el departamento renueva esta expresión de fe, esperanza y fortalecimiento espiritual. La ceremonia central en Playa Mansa volvió a ser el corazón de una jornada replicada en distintos puntos de la costa.
Con una presencia constante y cercana, Cadena del Mar reflejó cada ritual, cada testimonio y cada emoción de una celebración que forma parte del patrimonio espiritual del departamento.
Una jornada donde el agua volvió a ser confidente de pedidos, promesas y agradecimientos, reafirmando una tradición que año tras año crece en participación y significado.