Plaza Artigas
Artesanos (Punta del Este): “Mientras dure la obra de la nueva feria, vamos a seguir trabajando en la vereda”.
Los feriantes trasladaron provisoriamente sus puestos al entorno de Gorlero y calle 25, donde reciben público principalmente los fines de semana. El clima, la menor comodidad y la pérdida de visibilidad condicionan esta etapa, con diciembre como referencia para recuperar parte de las instalaciones.
La histórica actividad artesanal de la península mantiene su pulso pese a la transformación que atraviesa uno de sus espacios tradicionales.
Nuestro compañero Matias Napilotti recorrió hoy sábado 29 de agosto el sector y conversó con varios trabajadores que, ante el cierre de los módulos habituales, improvisaron exhibidores al aire libre para sostener sus ingresos y conservar el contacto con residentes y visitantes.
Frente al Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), entre las palmeras próximas a Avenida Gorlero y calle 25, conviven piezas de madera y cuero, joyería en plata, tejidos en telar, crochet, lana, mates, bombillas y creaciones que llevan detrás horas de elaboración manual.
“Seguimos acá para tratar de salir adelante y esperando que llegue el proyecto que nos prometieron”, resumió uno de los entrevistados.
VOLVER A EMPEZAR AL AIRE LIBRE
La mudanza provisoria cambió por completo la rutina. Sin la protección de los antiguos módulos, cada jornada depende mucho más de las condiciones meteorológicas y obliga a montar y retirar mercadería, mesas y estructuras cada vez que abren al público.
Una de las trabajadoras recordó que el primer intento estuvo marcado por fuertes ráfagas. “Había preparado todo durante tres días y, en tres minutos, el viento me lo voló. El domingo estuvo mejor y pudimos vender algunas cosas”, relató.
Las temperaturas también inciden en el tipo de productos buscados. Durante esta época tienen mayor salida las pantuflas, gorros, ruanas y ponchos, mientras otras piezas, como la joyería o determinados objetos decorativos, dependen de quienes se detienen a observar.
Otro de los testimonios reflejó con humor el regreso a una modalidad que muchos habían dejado atrás hace décadas. Tras 39 años vinculado al paseo, contó que nuevamente debe trasladar sus creaciones y montar todo desde cero.
“Volví a ser, como dicen ahora, mantero: andar con las cosas y armar en la calle”, expresó.

“PARA NOSOTROS ES UN TRABAJO REAL”
Detrás del interés turístico existe también una dimensión económica que los protagonistas buscan remarcar. Para muchos, la elaboración y comercialización de sus piezas constituye una fuente habitual de sustento.
“Los que estamos acá tratamos de sacar una diferencia para llevar a nuestras casas. Esto es un trabajo real y lo hacemos con la misma importancia que cualquier otro”, explicó uno de ellos.
La ubicación externa genera incluso situaciones inesperadas. Algunos clientes habituales pasan frente a los puestos y no identifican inmediatamente a quienes durante años encontraron dentro del tradicional paseo.
“Nos miran y dicen que nosotros no somos los de ahí. Entonces les explicamos: ‘Somos los de adentro’”, contó una feriante.
Esa relación con el público se construyó a lo largo de generaciones.
El espacio comenzó su actividad en 1967 y, con el paso del tiempo, hijos y nietos de antiguos trabajadores también quedaron vinculados a una propuesta incorporada a la identidad cultural y turística del principal balneario del departamento.

DICIEMBRE EN EL HORIZONTE
Los entrevistados señalaron que recibieron como referencia el 20 de diciembre para volver a contar con instalaciones renovadas y mantienen la expectativa de llegar a la temporada con mejores condiciones.
“Estamos apostando a que nos entreguen todo en fecha. Ojalá el tiempo acompañe y puedan avanzar”, comentó una de las voces recogidas durante la recorrida.
El proyecto prevé una profunda transformación del predio, con nuevos puestos, dos pabellones conectados mediante un patio central y espacios concebidos para ampliar las posibilidades de uso durante diferentes períodos del año.
El Intendente Miguel Abella, informó esta semana que la previsión es disponer de aproximadamente el 50% del sector renovado antes de la próxima temporada, mientras la restante intervención quedará para una etapa posterior.
Hasta que esa transformación se concrete, los trabajadores continuarán instalándose principalmente sábados y domingos, con la posibilidad de ampliar días a medida que mejoren las temperaturas.