CLIMA

Tráfico marítimo (buques): aumenta un 70% en el estrecho de Magallanes por restricciones en el Canal de Panamá.

La sequía que afecta al Canal de Panamá, las restricciones para los buques de gran calado y los elevados costos para conseguir prioridad están llevando a más navieras a utilizar la ruta natural del extremo sur de América. El fenómeno vuelve a colocar al estrecho de Magallanes en un lugar estratégico para el comercio internacional.

El tránsito de buques por el estrecho de Magallanes aumentó más de 70% durante agosto y septiembre de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado, en un fenómeno relacionado principalmente con las dificultades que enfrenta el Canal de Panamá.

La falta de lluvias en la cuenca del canal redujo los niveles de agua necesarios para el funcionamiento de las esclusas y obligó a establecer restricciones sobre la cantidad de embarcaciones que pueden atravesarlo y sobre el calado permitido para algunos de los buques de mayor tamaño.

La situación incrementó además los costos para las empresas navieras.

Las compañías que buscan evitar las esperas pueden acceder a sistemas de reserva y mecanismos que implican pagos elevados para obtener prioridad.

Ante ese escenario, el estrecho de Magallanes vuelve a aparecer como una alternativa natural para conectar los océanos Atlántico y Pacífico.

La ruta tiene una desventaja importante: utilizarla puede significar aproximadamente 15.000 kilómetros adicionales de navegación y hasta diez días más de viaje respecto del trayecto a través del Canal de Panamá.

Sin embargo, para determinados buques de gran porte, especialmente cuando existen restricciones de calado o largas esperas en Panamá, el desvío puede resultar conveniente desde el punto de vista económico y operativo.

El incremento del tránsito también está relacionado con las alteraciones que se registran en otras rutas marítimas internacionales.

Las dificultades y conflictos en Medio Oriente llevaron a algunas empresas a modificar sus recorridos entre Sudamérica, África occidental y Asia, favoreciendo también el uso de rutas alternativas.

Los datos disponibles muestran que el aumento no se limita a pequeñas embarcaciones.

El crecimiento se observa especialmente entre buques de entre 60.000 y 65.000 toneladas de registro bruto, un segmento importante dentro del transporte marítimo comercial.

Para Chile, país que controla territorialmente el estrecho, el aumento representa una oportunidad económica y estratégica.

Un mayor movimiento de barcos puede generar más actividad portuaria, servicios para las embarcaciones, ingresos y recaudación vinculada al comercio marítimo.

Pero el fenómeno también plantea desafíos.

Un incremento sostenido del tráfico exigiría mejorar la infraestructura, los servicios de apoyo, la capacidad logística y las condiciones de seguridad para atender un mayor número de embarcaciones.

La situación no es completamente nueva.

Durante la crisis hídrica que afectó al Canal de Panamá entre 2023 y 2024, el estrecho de Magallanes también registró un aumento del tránsito marítimo.

La diferencia es que ahora el fenómeno vuelve a producirse en un contexto internacional marcado simultáneamente por cambios climáticos, restricciones en grandes corredores comerciales y conflictos geopolíticos.

El Canal de Panamá continúa siendo una de las principales vías del comercio mundial.

Sin embargo, las dificultades relacionadas con el agua demostraron nuevamente la vulnerabilidad de una infraestructura cuya operación depende directamente de las condiciones climáticas.

Mientras Panamá busca recuperar capacidad y garantizar el suministro de agua necesario para mantener el funcionamiento del canal, el extremo sur del continente gana importancia como una ruta alternativa.

El incremento del tránsito podría ser temporal si las condiciones hídricas de Panamá mejoran, pero también puede dejar una consecuencia de largo plazo: demostrar a las grandes navieras que el estrecho de Magallanes continúa siendo una vía estratégica para el comercio entre ambos océanos.