¿APOCALIPSIS?
Refugios Anticatástrofes: magnates tecnológicos edifican en Argentina.
El proyecto Wamani se desarrolla sobre 32.000 hectáreas al pie de los Andes y combina autonomía energética, producción de alimentos y tecnología preparada para funcionar sin conexión exterior. La iniciativa encabezada por el empresario Martín Varsavsky contempla además una posible explotación turística de la propiedad.
En una extensa y aislada zona de la provincia de Mendoza (Argentina), avanza una iniciativa concebida para afrontar algunos de los escenarios más extremos imaginados por sus propietarios: desde una guerra nuclear hasta una crisis económica de alcance mundial o las consecuencias de grandes desastres climáticos.
La propuesta lleva el nombre de Wamani y fue adquirida en diciembre de 2023 por el empresario argentino Martín Varsavsky junto con otros cinco inversores.
El desarrollo despertó repercusión internacional luego de que el prestigio medio de comunicación Financial Times dedicara un informe al particular emprendimiento.
La estancia ocupa unas 32.000 hectáreas en las estribaciones de la cordillera de los Andes, una superficie que el diario comparó con aproximadamente cinco veces el tamaño de Manhattan, en Nueva York.
Llegar hasta allí exige recorrer durante cerca de una hora caminos de tierra desde la localidad más próxima.
Durante los últimos dos años comenzaron a instalarse pequeñas casas prefabricadas, domos geodésicos y diferentes construcciones destinadas a conformar un complejo capaz de desenvolverse con un elevado grado de independencia.

La infraestructura incluye paneles solares y una pista de aterrizaje, mientras sus impulsores proyectan incorporar ganado y analizan adquirir una extensión de tierra todavía mayor en los alrededores para desarrollar cultivos.
La propiedad presenta una geografía de grandes dimensiones y alturas: dentro de sus límites existe un pico que alcanza los 5.000 metros, además de otras elevaciones montañosas.
Varsavsky posee el 50% de Wamani, mientras que la otra mitad pertenece a otros amigos que participan de la iniciativa.
Hasta el momento, la inversión acumulada rondaría los 10 millones de dólares.
El concepto, sin embargo, pretende ir bastante más allá de levantar un búnker convencional.
“Mi idea no es sólo tener pequeños grupos encerrados en búnkers”, explicó Varsavsky a Financial Times.
El empresario considera que Argentina y, en términos más amplios, el Cono Sur, ofrecen condiciones particularmente favorables para atravesar una eventual confrontación nuclear.
Entre los argumentos menciona la distancia respecto de potenciales objetivos de misiles y de las zonas que podrían quedar alcanzadas por nubes radiactivas, además de la capacidad regional para generar alimentos y energía.
Su diagnóstico sobre la situación internacional es contundente: “Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas”, afirmó.
Bajo esa perspectiva, aseguró que “tiene sentido tener un refugio” y sostuvo que “toda Argentina y la región del Cono Sur” podrían mantener “sociedades complejas” aun después de una eventual guerra nuclear.
El interés de grandes fortunas por disponer de lugares alejados de los principales centros de poder mundial no constituye un fenómeno exclusivamente argentino.
Financial Times relacionó el caso de Wamani con inversiones realizadas por otras figuras vinculadas al sector tecnológico.
Entre los antecedentes aparecen las adquisiciones de tierras de Peter Thiel en Nueva Zelanda y el refugio de Mark Zuckerberg en Hawái.
El periódico también recordó una antigua estimación del empresario Reid Hoffman acerca de la cantidad de multimillonarios de Silicon Valley que dispondrían de algún tipo de “seguro apocalíptico”.
Varsavsky señaló que no coordinó su estrategia con Thiel, aunque ambos terminaron arribando a una evaluación semejante.
“Casualmente llegamos a la misma conclusión: que, de todos los lugares a los que podrías ir en caso de una Tercera Guerra Mundial, Argentina es el mejor”, manifestó.
El desembarco del Ec. Javier Milei en la Presidencia Argentina agregó otro componente al creciente interés de determinados empresarios tecnológicos estadounidenses por el país vecino.
Las reformas de libre mercado y otras promesas impulsadas por el Gobierno contribuyeron a captar la atención de sectores de Silicon Valley.
Varsavsky, partidario de Milei, incluso planteó la posibilidad de implementar una denominada “visa de tranquilidad”, destinada a inversores interesados en considerar a Argentina como alternativa de resguardo.
Paralelamente, el Gobierno argentino trabaja en un régimen de ciudadanía por inversión, según consultores que asesoran a la administración.
Eric Major, fundador de Latitude Group, explicó al periódico británico que existe interés dentro de determinados círculos preocupados por una eventual escalada bélica mundial.
“Todo ese grupo californiano del día del juicio final, que teme a la Tercera Guerra Mundial, aprovechó el programa en masa, y le dijimos al gobierno de Milei que posicionaremos a Argentina de la misma manera”, sostuvo.
Varsavsky incorporó además una valoración cultural para explicar el atractivo que, a su entender, presenta el territorio argentino.
“Hay gente que va a Argentina y dice: ‘Vaya, este lugar se ve ahora más europeo que Europa’”, expresó.
Luego agregó: “Argentina está orgullosa de su herencia de civilización occidental y la gente puede decirlo con orgullo. Y en Europa y Estados Unidos no se puede”.
Mientras aquellas hipótesis extremas no se concreten, Wamani tiene una utilización mucho más cotidiana: funciona como sitio de descanso y vacaciones para sus propietarios.
A futuro podría sumarse otra finalidad.
El grupo estudia ofrecer la estancia mediante Airbnb, una alternativa con la que pretende generar ingresos y alcanzar también la autosuficiencia financiera del establecimiento.
La tecnología constituye otro de los componentes del proyecto.
Los inversores analizan descargar grandes modelos de lenguaje en equipos informáticos que puedan mantenerse operativos exclusivamente mediante energía solar y sin depender de servidores ubicados en otras partes del planeta.
El objetivo sería disponer de una herramienta capaz de continuar funcionando ante una interrupción masiva de las comunicaciones globales.
Serviría -según indicó- “para crear tu propio internet limitado” en caso de que los servidores internacionales dejaran de operar.
La dimensión definitiva de Wamani todavía no está determinada.
Otros integrantes del círculo cercano de los propietarios manifestaron interés en incorporarse.
“Hay más amigos que quieren unirse, y estamos construyendo más”, reconoció el desarrollador, aunque admitió que ampliar demasiado el complejo podría terminar afectando precisamente uno de sus principales atractivos: el carácter prácticamente virgen del paisaje.
La magnitud y las características del emprendimiento también despertaron interrogantes entre habitantes de la zona.
Las especulaciones sobre lo que ocurre dentro de la enorme propiedad se multiplicaron con el tiempo.
Más allá de los ambiciosos preparativos, las condiciones naturales del lugar también exhiben dificultades para cualquier proyecto de permanencia prolongada.
Al menos una docena de veces por año, fuertes vientos asociados a variaciones de temperatura en los Andes alcanzan la llanura donde se encuentran buena parte de las construcciones y prácticamente imposibilitan permanecer en el exterior.
Las temperaturas representan otro desafío.
Algunas de las instalaciones necesitan estufas a leña durante el invierno y sistemas de aire acondicionado en los meses de verano.
La disponibilidad futura de agua tampoco queda fuera de consideración.
Wamani cuenta actualmente con cuatro manantiales y varios arroyos, aunque Financial Times señaló que el calentamiento global podría incrementar el estrés hídrico sobre la cordillera de los Andes.
Si la situación geopolítica internacional alcanzara un nivel de riesgo mayor, el empresario aseguró que abandonaría Madrid junto a su familia para trasladarse inmediatamente a las montañas de Mendoza.
Imágenes: Sarah Pabst