DICTATORIAL

Nicaragua: Daniel Ortega aseguró que no volverán a celebrarse elecciones.

El Presidente nicaragüense afirmó que promoverá nuevas leyes para impedir que la oposición vuelva al poder por la vía electoral. Organizaciones de derechos humanos sostienen que sus declaraciones profundizan el deterioro democrático de la nación.

Nicaragua, el país de mayor extensión territorial de Centroamérica, limita con Honduras y Costa Rica; con una población cercana a los siete millones de habitantes.

La producción agropecuaria, la industria manufacturera, la minería, el turismo y las zonas francas constituyen algunos de los principales motores de su economía.

En los últimos años, además, su conducción política ha sido objeto de reiterados cuestionamientos por parte de organismos internacionales debido al deterioro de las instituciones democráticas, las restricciones a las libertades civiles y las denuncias por violaciones a los derechos humanos.

El Presidente, Daniel Ortega, aseguró esta semana que en Nicaragua "no volverá a haber elecciones", al sostener que no permitirá que la oposición alcance el Gobierno mediante las urnas.

Sus declaraciones fueron realizadas en el marco del 47° aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado en Managua.

El Mandatario, de 80 años y en el poder desde 2007, y su esposa, Rosario Murillo Zambrana, de 75 años, son la dupla presidencial (ella es la Vicepresidenta).

Ortega afirmó que los dirigentes opositores permanecen "agazapados", en su mayoría fuera del país, y los acusó de pretender regresar al Gobierno para obtener beneficios económicos mediante la administración del Estado.

Asimismo, anunció que la Asamblea Nacional —controlada por el oficialismo— impulsará nuevas leyes destinadas a impedir el retorno de quienes calificó como "golpistas" y "vendepatria".

También aseguró que, "por mucha plata que les den los yanquis", no lograrán ese objetivo.

El anuncio se produjo en un escenario marcado por la reforma constitucional que entró en vigor a comienzos de 2025 y amplió de cinco a seis años el período presidencial.

Como consecuencia, las elecciones generales previstas inicialmente para este año quedaron postergadas y, en teoría, los próximos comicios deberían celebrarse en noviembre de 2027.

Reacciones de organizaciones civiles

Las expresiones del Jefe de Estado provocaron una inmediata respuesta de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El colectivo Nicaragua Nunca Más, con sede en Costa Rica, denunció que el oficialismo ha despojado progresivamente a la sociedad civil de sus derechos y garantías fundamentales.

Su coordinador, Salvador Marenco, afirmó que el Frente Sandinista funciona, en los hechos, como un partido único, sin una oposición con posibilidades reales de actuar dentro del país.

Además, recordó el cierre de más de 5.600 organizaciones civiles, la cancelación de partidos políticos y el cese de actividades de diversos medios de comunicación.

A su entender, el Estado de derecho prácticamente ha desaparecido y las declaraciones de Ortega representan una nueva reafirmación de la impunidad.

Por su parte, Jhoswel Martínez, Presidente de la Asociación Intercultural de Derechos Humanos (ASIDEHU), sostuvo que Nicaragua avanza hacia un modelo similar al de Corea del Norte, caracterizado —según expresó— por el aislamiento internacional, las violaciones a los derechos humanos y la consolidación de una estructura de poder familiar y militarizada.

En ese sentido, consideró que el mensaje del Mandatario deja en evidencia que no existe margen para una transición democrática y pacífica.

Las críticas se suman a las formuladas por el Departamento de Estado de Estados Unidos tras la reforma constitucional que creó el cargo de "Copresidenta" para Rosario Murillo, Vicepresidenta y esposa de Ortega.

Washington sostuvo entonces que esa figura fue creada sin legitimidad democrática porque el oficialismo "sabe que no puede ganar" una elección libre.

Nuevo enfrentamiento con Estados Unidos

Durante su intervención, Ortega también dirigió duras críticas hacia Estados Unidos.

El Presidente responsabilizó a Washington por la captura, en enero, del Dictador venezolano Nicolás Maduro, calificando el operativo como una "monstruosidad" y acusó a ese país de intervenir militarmente para dominar otras naciones y apropiarse de sus riquezas.

Además, aseguró que existen sectores del exilio cubano que reclaman una intervención militar estadounidense en Cuba para detener a Raúl Castro.

Aunque durante varios años mantuvo una relación sin mayores sobresaltos con la Casa Blanca e, incluso, tras la captura de Maduro, Nicaragua liberó a varios presos políticos, en los últimos meses Ortega volvió a endurecer su discurso contra Donald Trump.

En abril llegó a calificar al Presidente estadounidense de "desquiciado mental" por la detención del líder venezolano y por sus amenazas de intervenir militarmente en Cuba.

Mientras tanto, el Gobierno de Estados Unidos continúa imponiendo y renovando sanciones contra funcionarios cercanos al Mandatario, integrantes de su entorno familiar y otros representantes de la administración nicaragüense.

Imágenes y base informativa: The Guardian.