ESPACIO
NASA: termina misión tras casi 22 años.
El observatorio estudió explosiones cósmicas, supernovas y agujeros negros desde 2004. Ahora desciende hacia la atmósfera y se espera que reingrese de forma incontrolada durante las próximas semanas.
La NASA puso fin a las operaciones científicas del telescopio espacial Neil Gehrels Swift, un observatorio lanzado en 2004 para estudiar algunos de los fenómenos más violentos del universo.
Aunque su misión estaba prevista inicialmente por dos años, permaneció activo durante casi 22.
Durante ese período detectó más de 2.000 estallidos de rayos gamma —las explosiones más poderosas conocidas en el cosmos— y alrededor de 1.400 supernovas. También observó estrellas destruidas por agujeros negros, galaxias activas, asteroides y cometas.
Una de sus principales ventajas era la rapidez: podía detectar una explosión y orientar sus instrumentos hacia ella en aproximadamente un minuto, lo que permitió estudiar fenómenos extremadamente breves.
El final de la misión se aceleró por el aumento de la actividad solar, que incrementó la resistencia de las capas superiores de la atmósfera y provocó una pérdida de altura más rápida. Un intento de elevar nuevamente el observatorio mediante una nave robótica tampoco logró concretarse.
Swift realizó su última observación el 20 de octubre y, al descender hasta unos 275 kilómetros de altura, entró en modo seguro. La NASA espera que reingrese a la atmósfera durante las próximas semanas, en una trayectoria que no podrá ser controlada.
La mayor parte de la estructura debería desintegrarse por el calor.
El observatorio deja casi 12 terabytes de información, más de 1,5 millones de imágenes y un archivo científico que continuará siendo utilizado por investigadores durante años.