CONSERVACIÓN

Isla sin ratas (Inglaterra): frailecillos pasaron de 13 a más de 1.300.

En Lundy, los roedores invasores se alimentaban de huevos y pichones en las madrigueras. Tras su erradicación, el censo de 2023 registró más de 40.000 aves marinas de distintas especies, la cifra más alta desde la década de 1930.

La isla inglesa de Lundy cumplió 20 años libre de ratas. Frente a las costas de Devon, en el canal de Bristol, la eliminación de estos depredadores permitió que se recuperaran varias colonias de aves marinas.

El caso de los frailecillos ilustra la magnitud del cambio: en 2000 apenas se contaron 13 ejemplares y en 2023 el relevamiento registró 1.335. 

Las ratas negras y marrones habían llegado en embarcaciones y encontraron alimento en los nidos. Los frailecillos y las pardelas pichonetas, que crían en madrigueras, quedaban especialmente expuestos a la pérdida de huevos y pichones. El retroceso también se reflejó en el conjunto de la colonia: de unas 80.000 aves marinas estimadas en 1939, en el año 2000 quedaban 7.351. 

En 2002, cuatro organizaciones británicas iniciaron un programa para recuperar las poblaciones afectadas. En marzo de 2006, tras completar los trabajos y comprobar la ausencia de roedores, Lundy fue declarada libre de ratas. Desde entonces se mantienen controles sobre las embarcaciones para evitar que vuelvan a introducirlas. 

En 2019, el conjunto de aves marinas ya superaba los 21.000 ejemplares. Cuatro años después, entre las especies que más habían crecido se destacaban las pardelas pichonetas. De 297 parejas reproductoras en 2001 pasaron a unas 12.500 en 2023.

La isla concentraba así alrededor del 95% de las que crían en Inglaterra. 

Los paíños también encontraron condiciones para anidar. En 2014 se documentó por primera vez su reproducción en Lundy y, para el censo de 2023, se contabilizaron más de 150 parejas. 

La temporada de 2026 dejó una señal de preocupación. Tras los fuertes temporales del invierno europeo, el observatorio de la isla registró menos frailecillos y advirtió que muchos regresaron en malas condiciones.

El 17 de julio se observaron 552 ejemplares en un sector de la costa, el máximo de la temporada. Ese conteo puntual abarcó solo una parte de la isla y, por su alcance, no permite una comparación directa con el censo de 2023.