Modelo ultrarrápido
Barrera sonora (NASA): el X-59 busca vencer el último gran límite.
La FAA avanza hacia un sistema basado en niveles acústicos, mientras la NASA y compañías privadas ensayan aeronaves capaces de reducir el estruendo que confinó al Concorde a las rutas oceánicas.
Volver a cruzar continentes a más de la velocidad del sonido dejó de parecer una fantasía, aunque el desafío decisivo continúa estando en tierra.
El estampido sónico una onda de choque capaz de sacudir ventanas y alterar poblaciones enteras impulsó en 1973 la prohibición estadounidense sobre los viajes civiles de este tipo.
Ahora, la FAA propone reemplazar aquella restricción por controles vinculados al ruido que efectivamente alcance la superficie.
El antecedente explica la cautela.
El Concorde operó entre 1976 y 2003, alcanzaba aproximadamente Mach 2 y reducía a unas tres horas y media el trayecto entre Londres y Nueva York.
Sin embargo, el elevado consumo de combustible, los costos operativos, la imposibilidad de acelerar sobre zonas habitadas y la caída de la demanda terminaron debilitando un modelo que tampoco logró recuperarse plenamente del accidente de París de 2000.
La nueva carrera tiene como protagonistas al X-59 de la NASA, que en junio alcanzó Mach 1,4 a 55.000 pies, y al futuro Overture de Boom Supersonic, proyectado para transportar entre 64 y 80 pasajeros a Mach 1,7.
La promesa es transformar el antiguo estallido en un golpe acústico mucho más suave y reducir a la mitad determinados tiempos de viaje; antes deberán resolverse la certificación, la rentabilidad, el impacto ambiental y la aceptación de quienes viven bajo esas rutas.
Imágenes: Vozpopuli + NASA.