INGENIO
Argentina: levantó su casa con 14.500 botellas.
Elina Monferrer tenía apenas USD 900 cuando encontró un terreno de USD 7.500 cerca del mar. Vendió una colección de historietas del Pato Donald, aprendió a construir y convirtió miles de envases descartados en su hogar.
Elina Monferrer cumplió el sueño de vivir frente al mar a partir de una idea tan económica como poco convencional.
La bibliotecaria, hoy jubilada, construyó una vivienda con aproximadamente 14.500 botellas en el balneario Los Ángeles, ubicado a unos 30 kilómetros de Necochea, en la provincia de Buenos Aires.
La historia comenzó en 2011, cuando conoció el lugar y decidió comprar un terreno que costaba USD 7.500. Solo disponía de USD 900 para iniciar la operación, por lo que recurrió a sus ingresos, créditos y ayuda familiar para completar la compra.
Entre las decisiones que le permitieron avanzar estuvo la venta de una colección de historietas del Pato Donald que conservaba desde su infancia. Un comprador brasileño pagó USD 1.800 por aquellas revistas y el dinero pasó directamente al proyecto de la futura vivienda.
DE LAS HISTORIETAS A LAS BOTELLAS
Sin presupuesto suficiente para afrontar una construcción tradicional, Monferrer comenzó a investigar alternativas y conoció la técnica de levantar paredes utilizando botellas.
Recibió orientación sobre el procedimiento y familiares, amigos y vecinos comenzaron a guardar envases para colaborar con la obra.
Las botellas plásticas fueron rellenadas con arena compactada y colocadas de manera similar a los ladrillos, mientras que una estructura convencional de cimientos, columnas y techo aportó soporte a la vivienda.
También incorporó envases de vidrio para permitir el ingreso de luz y crear detalles decorativos.
El proyecto demandó casi ocho años y avanzó de acuerdo con sus posibilidades económicas. Monferrer, que inicialmente no tenía conocimientos de albañilería, aprendió durante el proceso a preparar mezclas y participar directamente en la construcción.
UNA CASA A METROS DEL MAR
Las paredes alcanzan aproximadamente 37 centímetros de espesor y el living ocupa unos 57 metros cuadrados. Piedras, caracoles y otros elementos encontrados en la costa también fueron incorporados a diferentes sectores de la vivienda.
En 2018, luego de jubilarse, Monferrer terminó las partes esenciales de la casa y se instaló definitivamente allí.
Su hogar quedó a unos 80 metros de la playa, como resultado de años de ahorro, creatividad, aprendizaje y trabajo compartido.