QEPD

Gonzalo Moratorio: referente de la ciencia uruguaya falleció a los 44 años.

El reconocido virólogo, distinguido internacionalmente por su contribución durante la pandemia de COVID-19, enfrentaba desde 2025 un agresivo tumor cerebral. Su trayectoria estuvo marcada por la investigación, el desarrollo de herramientas de diagnóstico y una firme defensa del conocimiento científico como instrumento de transformación social.

El científico uruguayo Gonzalo Moratorio falleció hoy jueves 5 de noviembre, a los 44 años, después de atravesar un prolongado tratamiento contra un cáncer cerebral.

Investigador del Institut Pasteur de Montevideo y docente de la Universidad de la República (Udelar), alcanzó reconocimiento internacional por su participación decisiva en la respuesta sanitaria del país frente al coronavirus.

Nacido en Montevideo en 1982, dedicó su carrera al estudio de los virus y sus mecanismos de evolución, una especialidad que lo llevó a desarrollar investigaciones de referencia en Uruguay y el exterior.

Durante la emergencia sanitaria de 2020, lideró junto con la científica Pilar Moreno un equipo que diseñó pruebas nacionales de diagnóstico mediante la técnica PCR, permitiendo ampliar la capacidad de detección del SARS-CoV-2 cuando los insumos internacionales resultaban escasos.

El trabajo contribuyó a fortalecer la autonomía del sistema sanitario y a establecer una red pública de laboratorios, facilitando el acceso a herramientas fundamentales para el seguimiento epidemiológico.

Ese aporte motivó que la prestigiosa revista científica Nature lo incluyera entre las diez personalidades que marcaron el desarrollo de la ciencia mundial en 2020, convirtiéndose en el único latinoamericano de aquella selección.

UNA TRAYECTORIA DEDICADA A LA INVESTIGACIÓN

Moratorio se formó en Ciencias Biológicas en la Universidad de la República, donde posteriormente desarrolló estudios de posgrado en Biología Celular y Molecular.

Entre 2012 y 2018 realizó su formación posdoctoral en el Institut Pasteur de París, experiencia que consolidó su especialización en virología molecular y evolución experimental.

De regreso en Uruguay, asumió responsabilidades en el Laboratorio de Evolución Experimental de Virus del Institut Pasteur de Montevideo, desde donde impulsó investigaciones sobre enfermedades infecciosas y nuevas estrategias terapéuticas.

Su actividad científica también comprendió el estudio de virus como dengue, zika y chikungunya, además de proyectos orientados a utilizar microorganismos modificados genéticamente como herramientas para combatir determinados tipos de cáncer.

En agosto de 2025, su equipo recibió una distinción en las Conferencias de Invierno en Oncología por una investigación vinculada al desarrollo de virus oncolíticos, capaces de actuar sobre células tumorales.

A los reconocimientos académicos se sumaron distinciones institucionales, entre ellas su incorporación al Espacio de los Soles de la Peatonal Sarandí, en Montevideo, junto con Pilar Moreno.

En mayo de 2026, la Cámara de Representantes también lo distinguió como Héroe Contemporáneo del Bicentenario, en reconocimiento a su aporte a la sociedad uruguaya.

SU LUCHA CONTRA LA ENFERMEDAD

En 2025 recibió el diagnóstico de un astrocitoma grado 4, una forma especialmente agresiva de cáncer cerebral que modificó profundamente su vida personal y profesional.

Durante los meses siguientes atravesó intervenciones quirúrgicas, tratamientos oncológicos y nuevas evaluaciones médicas, tanto en Uruguay como en el exterior.

Su situación también adquirió notoriedad pública cuando recurrió a la Justicia para acceder a un medicamento de alto costo.

En junio de 2026, un Tribunal de Apelaciones confirmó la sentencia que obligó al Ministerio de Salud Pública a suministrarle el tratamiento indicado.

Paralelamente, una campaña solidaria permitió reunir fondos para continuar su atención en Estados Unidos, donde buscó alternativas experimentales frente al avance de la enfermedad.

En septiembre, el investigador todavía transmitía confianza en el trabajo médico y científico que lo acompañaba, agradeciendo el respaldo recibido y manteniendo su compromiso con la búsqueda de nuevas soluciones.

UN LEGADO QUE TRASCIENDE LA PANDEMIA

Además de sus investigaciones, Moratorio se destacó por su capacidad para acercar conocimientos complejos a la población y defender la importancia de invertir en educación, tecnología y desarrollo científico nacional.

En una de sus intervenciones públicas, sostuvo: “No existe desarrollo a nivel país si no apostamos al desarrollo científico y a nuestras propias capacidades”.

Su fallecimiento representa una pérdida significativa para la comunidad académica y para Uruguay, que encontró en su trabajo durante la emergencia sanitaria una demostración concreta del valor de la investigación desarrollada dentro del país.

Su legado permanece en los profesionales que contribuyó a formar, los proyectos que impulsó y las capacidades científicas que ayudó a consolidar, así como en una trayectoria que vinculó conocimiento, vocación de servicio y compromiso con la salud de la población.

Cadena del Mar (106.5 F.M.) envía condolencias a todos sus seres queridos.